Como se dice popularmente, el dueño de esta nave puede rajar que tiene el Nissan Sentra Station Wagon como un ajito

Por: Luis Quirós 16 septiembre

El chuzo de Juan Carlos Quesada,  en El Tejar de El Guarco de Cartago, es la envidia de muchos porque,  como se dice popularmente, lo tiene como un ajito y de vez en cuando algunos   hasta piden un aventón, con tal de encaramarse en el Nissan Sentra Station Wagon. 

Este chunche, modelo 1989, está acostumbrado a los piropos, debido a que su dueño lo trata con el mejor de los cariños, como si fuera uno más de la familia,  junto a su esposa, Silvia Ortega Navarro, y su hijo, Steff Quesada Ortega.

"Me gustó mucho,  porque es un carro familiar bastante espacioso y  cuando lo compré  tenía un precio  razonable", contó Quesada.

Juanca puede rajar que su chuzo es la atracción en El Tejar de El Guarco. Foto Keyna Calderón
Juanca puede rajar que su chuzo es la atracción en El Tejar de El Guarco. Foto Keyna Calderón

 –¿Cómo llegó a sus manos ? 

–El carro lo compré en una agencia de vehículos usados en Cartago, porque andaba buscando tener otro vehículo, ya que lo que utilizaba era una moto. En mi hogar queríamos tener un bebé y por eso busqué algo más familiar.

–¿Pagó mucha chochosca por él ? 

– Tuve que pagar 600 mil colones y de primera entrada tenía otras opciones, pero finalmente me convencieron y me fui para la casa contento por la compra que realicé en aquel momento. Dicho sea de paso, de todos lo carros que he tenido es el que más ha durado.

El motor del chunche de Quesada luce como si lo acabaran de estrenar y ya tiene sus añitos. Foto Keyna Calderón
El motor del chunche de Quesada luce como si lo acabaran de estrenar y ya tiene sus añitos. Foto Keyna Calderón

–¿Qué color tenía el chuzo y por qué lo cambió ?

–Venía con color terracota despintado y como yo tengo un taller de enderezado y pintura lo cambié a gris hace cuatro años. Luego le puse el verde fosforescente tricapa para modernizarlo un poco más. Lo curioso es que cuando le da la luz fuerte se ve claramente de color blanco.

–¿Cuánto ha tenido que invertirle para poder tenerlo así ?

–Aproximadamente le he invertido como millón y medio de colones en extras, las cuales puedo recordar de momento, un volante de competencia desmontable marca OMP, frenos de disco traseros, materiales de pintura, aros de lujo 15x8 y toda la iluminación en led.

–¿Lo tiene solo para lucirlo o jala con él pa' todo lado?

–Lo ando en cualquier lado, es mi carro de uso diario y con él llevo a pasear a mi familia. La verdad me ha salió muy bueno y nunca me he varado y puedo decir que he viajado bastante con él.

–¿Jala como un bólido o no?

–Es un carro muy económico y con bastante potencia para el motor que tiene, es el original GA16 1600 cc 12 válvulas con sistema TBI.

Por dentro Juan Carlos Quesada cuida al máximo a su chuzo, porque quiere que su hijo lo herede entero. Foto Keyna Calderón
Por dentro Juan Carlos Quesada cuida al máximo a su chuzo, porque quiere que su hijo lo herede entero. Foto Keyna Calderón

–¿Qué le dicen los compas ?

–A mis amigos les gusta mucho , ya que cuesta ver un carro en este mismo estilo en las condiciones que se encuentra el mío. Reitero que una de la ventaja,  hasta cierto punto,  es que el taller de carrocería y pintura que mencioné anteriormente me facilita un poco el poder darle un buen mantenimiento.

–¿Le han ofrecido buena platica por el chuzo? 

–Sí ya varias personas se me acercaron a preguntarme si deseo venderlo, pero la verdad es que le tengo un gran cariño y he pasado muchas cosas bonitas con él, así que tiene un valor sentimental para mí,  que me impide ponerle un precio.

Algunos lujos tiene el carro de Juan Carlos Quesada. Foto Keyna Calderón
Algunos lujos tiene el carro de Juan Carlos Quesada. Foto Keyna Calderón

–¿Está pensando en cambiarlo pronto o dejárselo?

–Espero poder mantenerlo en un excelente estado para  regalárselo a mi hijo cuando sea mayor de edad y así poder tener un buen clásico para ese momento.

Juan Carlos Quesada Zeledón, es oriundo del barrio la Pitahaya en Cartago y ahora reside en el Tejar del Guarco, donde como él mismo contó, tiene su propio taller de carrocería y pintura y bretea duro para compartir este llamativo chuzo junto a su esposa Silvia Ortega Navarro, a la que conoció en el sector donde viven y su hijo Steff Quesada Ortega.

Juan Carlos Quesada trata a su carrito como uno más de la familia y por eso lo muestra con todo orgullo. Foto Keyna Calderón
Juan Carlos Quesada trata a su carrito como uno más de la familia y por eso lo muestra con todo orgullo. Foto Keyna Calderón