El Pelícano triunfó en su juego cien a cargo de los florenses

Por: Sergio Alvarado Hace 6 días

Hernán Medford arregló las fallas y echó a andar al Ferrari amarillo y regresó al camino del triunfo en la cuadrangular al doblegar como visitante 2-0 al Santos.

Elías Aguilar fue el motorcito florense y quien terminó marcando la diferencia en el partido. Foto: José Cordero.
Elías Aguilar fue el motorcito florense y quien terminó marcando la diferencia en el partido. Foto: José Cordero.

Está claro que el Pelícano golpeó la mesa el domingo pasado, después de perder dos partidos al hilo por 1-0 ante Pérez Zeledón y Saprissa, la caída tenía que frenarse como fuera porque un tercer tropiezo los hubiera sacado prácticamente del baile.

Además, Hernán es un tipo al que le encantan los números y los récords, por lo que en su partido cien en el banquillo florense, no querría otra cosa más que ganar.

Con siete cambios respecto a la mejenga ante los morados, el Team salió a la cancha del Ebal Rodríguez, en Guápíles, al menos con un poco más de personalidad que en los juegos anteriores, eso refleja, sin dudas, que el técnico no estaba contento y metió mano al equipo

Del cuadro base, Medford solo dejó a Leonel Moreira, Elías Aguilar, Óscar Granados y José Guillermo Ortiz. Las bajas obligadas eran Johnny Acosta por expulsión y a última hora por lesión Rándall Azofeifa.

A Ortiz se le mojó la pólvora, pero sigue pulseando todos los balones. Foto: José Cordero.
A Ortiz se le mojó la pólvora, pero sigue pulseando todos los balones. Foto: José Cordero.

Sin la presencia de Azo, quien dirige el juego florense, Aguilar dio el paso al frente como el líder y referente, lo que dio rápidos resultados.

Apenas a los siete minutos, en su primer chance con un tiro libre, Elías la mando a guardar con un golazo al palo contrario del arquero Bryan Morales, quien por más que voló no le llegó ni cerca al remate colocadito del 10 rojiamarillo.

Esta claro que esta era una mejenga que podía enterrar a uno de los dos equipos, o hasta los dos, por lo que había que salir a ganar, parece que el Team sí entró con esa idea, mientras que al Santos, a pesar de estar en su casa, le costó que le cayera la peseta. Ahí la diferencia.

Las mejores ocasiones fueron rojiamarillas y después del primer gol más bien presionó por más, principalmente con Elías, quien anduvo encendido y cuando no sacaba un remate peligroso, metía un pase medido, al hombre lo dejaron hacer de todo.

Kenny Cunningham se salvó que Ricardo Montero no vio un codazo que le mandó a Óscar Granados en el primer tiempo que era de roja. Foto: José Cordero.
Kenny Cunningham se salvó que Ricardo Montero no vio un codazo que le mandó a Óscar Granados en el primer tiempo que era de roja. Foto: José Cordero.

Otro que anduvo inquieto, pero con la mira corrida, fue José Guillermo Ortiz, el Chirriche, después de venir con muy buen paso tiene cuatro jornadas sin marcar y se quedó en nueve goles, a seis del líder de goleo, el manudo Jonathan McDonald.

Santos tuvo un par con el que se pudo ir con el empate antes del descanso, un centro de Edder Solórzano que se complicó y por poco se le cola a Leonel Moreira y una llegada de José Garro que apenas desvió Jamir Ordain.

Con las ganas no alcanza

Para el complemento, vimos a un Santos más pellizcado, pero con poca precisión, llegaba mucho más al área florense, pero le costaba mucho terminar la jugada y estaba en el riesgo de que le cayera otro pepino, lo que tarde, pero al final sucedió.

El campeón fue frío para manejar la mejenga a su antojo, la ventaja tempranera le sirvió para mandar en los tiempos del partido y saber cómo acomodarse, en eso fue más vivo.

No podemos decir que el arbitraje de Montero estuvo por los suelos, aunque él fue a parar ahí al pegar con Osvaldo Rodríguez. Foto: José Cordero.
No podemos decir que el arbitraje de Montero estuvo por los suelos, aunque él fue a parar ahí al pegar con Osvaldo Rodríguez. Foto: José Cordero.

Al cierre, metió el otro leñazo cuando ya nadie se lo esperaba, ni siquiera su anotador, el volante Allan Cruz, quien tiró un centro a los 93, que por el pique que agarra el balón en la desgastada cancha guapileña se terminó metiendo.

La victoria lo mete a pelear otra vez, tiene tres puntos y nueve más por disputar, por lo que el objetivo de ganar la cuadrangular y evitar la final está vivo, aunque no será fácil y al Santos en el sótano, con solo un punto, parece que ya no le alcanza ni rezando.