Víctor y Jorge Luis apenas se están acostumbrando al calor del Caribe. Foto: Rodolfo Martin
Víctor y Jorge Luis apenas se están acostumbrando al calor del Caribe. Foto: Rodolfo Martin

Víctor Pérez  y Jorge Luis Ruiz Sandoval, los dos nuevos refuerzos del equipo de Limón, bretean  llenos de entusiasmo para ganarse un puesto en la formación titular de la Tromba, pero sin olvidarse de lo que pasa en Venezuela, su querida patria.

El fútbol es su medicina en Tiquicia, ya que los distrae un poco de la tristeza que los aqueja a diario por la tensión política, económica y social que vive su patria en la actualidad. No obstante, ellos no bajan los brazos y trabajan ilusionados por esta oportunidad que recibieron en el cuadro del Caribe.

“Una de las cosas que más me entristece es constatar, a través de las transmisiones de las grandes cadenas de televisión internacional, como aquellas calles y avenidas que uno salía caminar tranquilo con la familia, ahora se han convertido en vías de violencia y de muerte para nuestra juventud”, expresó Pérez, de 27 años, quien es casado y padre de una hija de cinco años. Él es oriundo del poblado de San Antonio del Táchira.

"Jamás iba a imaginarme que llegaría a ver cómo son asesinados nuestros niños o jóvenes en manifestaciones que se organizan porque se está en contra de la actual estructura que gobierna mi país", agregó en tono pausado.

La familia inmediata de Pérez, quien es el mayor de los dos hijos, ahora radica en territorio colombiano porque sus padres aprovecharon que vivían prácticamente sobre la zona fronteriza para huir y trabajar al otro lado.

La lucha que emprende ahora es para consolidarse en el equipo de Limón y, poder mandar a traer a la esposa y a su hija.

Por su parte, Ruiz,  de 27 años, también es originario del estado de Táchira, solo que más al interior del territorio venezolano.

Dicen que no les desagrada para nada la comida limonenses porque se parece mucho de la venezonala aunque aquí se abusan con el picante. Foto: Rodolfo Martin
Dicen que no les desagrada para nada la comida limonenses porque se parece mucho de la venezonala aunque aquí se abusan con el picante. Foto: Rodolfo Martin

Él proviene del poblado de Guasdualito de Apure, aunque se crió en San Cristóbal del Táchira.

“Antes la gente era feliz haciendo turismo en Venezuela porque es un país que lo tiene todo, montañas con nieve, playas, desiertos y grandes cataratas. Ahora el extranjero no viaja a mi país y lo más crudo es que nuestra propia gente hace hasta lo imposible para salir para brindarles a sus hijos un mejor futuro”, expresó el delantero.

Ruiz, que al igual que Pérez está casado y es padre de una niña, tiene a su familia al lado porque logró traérsela gracias a la ayuda que le brindó un primo que tiene diez anos de vivir en San José.

“Vivimos con la permanente preocupación de lo que les pueda suceder a mis padres, hermanos, primos y demás familiares como también a los amigos”, puntualizó.

"El pueblo venezolano tiene fe de que Dios hará justicia divina con la gente que está destruyendo nuestro país porque prácticamente todo lo que nos han arrebatado lo han hecho con trampa", sentenció.

Sorpresivo encuentro.

Pérez y Ruiz, de manera increíble, se encontraron en Limón por casualidad, ya que los dos desconocían que habían sido contratados por el mismo club.

Ellos se conocían, ya que habían sido rivales en los campeonatos de la primera división del fútbol venezolano.

Los dos fueron traídos al equipo de Limón por sus respectivos representantes y Ruiz estuvo a punto de integrarse a las filas del Club Sport Cartaginés.

Víctor, conocido en su país como el “Pichón Pérez”, debutó en el fútbol profesional a los 17 años con el equipo Carabobo, posteriormente integró la selección de su país en el Campeonato Mundial sub-20 de Egipto 2009.

Al regresar fue fichado para el Zamora con el que obtuvo dos títulos nacionales. Esta es la primera vez que sale de su país para reforzar a un club extranjero.

Ruiz debutó en primera división a los 17 años y, aunque integró programas de selecciones menores al final no fue convocado a ningún torneo internacional.

A diferencia de su compatriota, sí tuvo la oportunidad de actuar en el extranjero al ser parte del equipo de ACS Politimisoara, de la primera división  rumana donde estuvo durante un año y medio, sin embargo, una delicada y prolongada lesión que le provocaba inflamaciones de las articulaciones de las piernas le obligó a regresar a Venezuela.

En la Tromba del Caribe los conocen como "Chamo Uno" y "Chamo Dos". El uno fue para Víctor, quien se integró a la pretemporada limonense primero que Jorge Luis.