La pareja es sencilla, madura y muy competitiva. Tomada de Facebook
La pareja es sencilla, madura y muy competitiva. Tomada de Facebook

La fuerza, valentía y liderazgo son tan solo tres características que definen al matrimonio que conforman Kimberly Soto y Ryan Weiss. 

Estos dos son guerreros en su vida cotidiana y también en el programa de Repretel, canal 11, donde son dos de los participantes más queridos porque le ponen  al más alto nivel. 

La historia de ambos en el programa de la tele empezó por pura casualidad. Resulta que una amiga de Kim iba a hacer un "casting" para un nuevo show y ella se dio cuenta que Soto calzaba perfectamente. 

"Ella pensó en mí porque sabe que soy muy competitiva y me pidió fotos, como yo no estaba en el medio, solo tenía con Ryan y mandé las imágenes, el encargado de reclutar a los participantes dijo que también quería que él estuviera", contó Kim y  sin imaginarlo, en dos toques el matrimonio estaba dentro.

 Kim y Ryan cumplirán  12 años de casados en diciembre. Desde que entraron el programa de Repretel han guerreado sin parar en los equipos rojo y verde, respectivamente. A los tortolitos les ha tocado ser líderes, participantes y hasta "tatas" postizos de los otros competidores. 

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"Los demás nos dicen que  somos como los papás de ellos,  porque siempre estamos detrás de ellos y si no lo hacemos, la producción nos pide que lo hagamos. Todos son muy competitivos,  pero a veces hay que calmarlos y nosotros, por ser papás y un poco más maduros, lo hacemos sin problema", agregó la guerrera, madre de dos hijos. 

Ryan  trae esa capacidad de liderazgo  de su experiencia en el fútbol americano, donde es capitán del equipo Bulldogs, de la primera división de este deporte. 

Kim y Ryan pasan su tiempo libre con sus pequeños Koby y Darren (bebé). Cortesía. Foto: Rándall Gutiérrez.
Kim y Ryan pasan su tiempo libre con sus pequeños Koby y Darren (bebé). Cortesía. Foto: Rándall Gutiérrez.
Son algo tímidos. 

Aunque a simple vista se les ve muy seguros de sí mismos, la pareja asegura que les ha costado  la parte de estar y hablar frente a las cámaras más que la misma competencia. 

Ryan se describe como una persona tímida, que da el ejemplo con acciones y no con palabras. Mientras que Kim ve como todo un logro que a sus 30 años se le estén abriendo tantas puertas. 

"Yo soy muy tímida, antes dejé pasar oportunidades por ser así y por eso acepté estar en el programa. Al principio sí sentía muchos nervios, pero ahora tengo más seguridad en mí", dijo Soto. 

"En mi caso siempre he sido muy maduro,  pero el programa ha ido cambiando y eso me ha costado, al principio era pura competencia física,  pero al ver que era muy cansado estar dos horas en eso, cambió. Yo nunca he bailado y menos cantado,  pero aquí me apunto a hacerlo", agregó Ryan. 

La vida personal de ambos también ha cambiado mucho,  porque la gente que los ve en las calles los saluda y les pide fotos, algo que intentan tomar con tranquilidad.

"A Ryan le salen muchas admiradoras,  pero estoy muy segura de él, la verdad es que él nunca ha dado motivos para sentir celos y espero que no los dé. Ha sido muy bonito que los niños y los adultos nos reconocen y nos llegan a saludar. Algunos dicen que apoyan al equipo verde,  pero que me quieren a mí por ser la esposa de Ryan", contó la atlética mamá.

La madurez también les ayuda para dejar las broncas y polémicas en el canal. Aseguran que tienen claro que es un programa de tele y que cualquier problema tiene que quedarse ahí. 

Como todo tiene un final, les preguntamos que qué pasaría si en algún momento la producción del programa decide darle de baja a alguno y para sorpresa de muchos, el otro seguiría como si nada. 

"Nos ha pasado por la mente abandonar,  porque es muy cansado por ser papás, pero la verdad es que nos gusta. En rendimiento nos ha ido muy bien,   pero si le toca salir a él yo lo voy a seguir apoyando y  sé que él va a hacer lo mismo", contó Kim. 

Por ahora ambos no se ven haciendo otra cosa en tele más que competir, el tiempo libre lo usan para estar en familia y entrenar. 

El macho es tímido pero compitiendo es un crack. Foto José Cordero
El macho es tímido pero compitiendo es un crack. Foto José Cordero