Tema de la semana

Por: Rafael Ramos 19 mayo

En el mundo de las relaciones interpersonales el tema de la comunicación se ve cargado de situaciones o expresiones que complican nuestra forma de relacionarnos con los demás. Esto, porque muchas veces decimos las cosas sin pensarlas muy bien y sin tener claro de dónde se están nutriendo nuestras palabras.

El arte del buen hablar nace en la capacidad de callar y esto no significa reprimirse, todo lo contrario, es la antesala de una comunicación que puede ser abierta, clara, directa y transparente, pero fundamentalmente positiva.

Callar es un ejercicio psicológico que nos obliga a muchas cosas que son importantes en la vida antes de abrir la boca:

– Primero tiene que hacer un silencio interior para escuchar lo que dice la otra persona. Una cosa es lo que la persona comunica y otra es lo que usted siente que está diciendo.

– A veces la gente se pone a la defensiva por lo cual podría escuchar a partir de sus problemas personales o  inseguridades, interpretando todo como muy grave o doloroso, cuando en realidad no es así. Por eso, es importante callar para identificar desde dónde está escuchando.

– El callar no ayuda a frenar la lengua para limitar ese factor impulsivo y explosivo que lo hace decir las cosas con el tono incorrecto es recomendable evitar las palabras menos apropiadas y el gesto menos prudente.

– Aprender a callar no lo prepara para hablar,  pero le da la oportunidad de entender desde el silencio qué es lo que está planteando la otra persona, con el único objetivo de hacerle una contrapropuesta que le ayude a crear un espacio de comunicación abierta y no de discusión.

– Callar es un acto de sabiduría que le permite analizar con prudencia, no al calor de las emociones, y prestarle atención a los hechos, que son los que al final cuentan como ejes fundamentales para una correcta interpretación.

– Hablar no es decir lo que sale a la primera.

– Hablar no es pegar gritos.

– Hablar no es decir las cosas sin pensar.

– Hablar con transparencia no significa ofender ni maltratar.

El ejercicio del silencio reflexivo, siempre será positivo, porque le ayuda a construir frases, le da contenido a lo que quiere comunicar, y además, le ayuda a propiciar un mejor clima comunicativo.

Le dejo este reto, aprender a callar para hablar con sabiduría.