Asumir y esperar son dos palabras que tienen que tener un buen balance en las relaciones de pareja:

– Podemos asumir que las cosas funcionan cuando ambos tienen una visión de conjunto, de trabajo en equipo, que permita una sensación de bienestar y plenitud.

– No podemos esperar que alguien que no quiere aportar se transforme en un ser humano que no es, pues el cambio siempre viene desde adentro.

– A veces esperamos que la otra persona le dé un giro a su vida pero ésta ni siquiera lo ha considerado y esto no se puede asumir.

– Se puede asumir con tolerancia el proceso de transformación de otra persona, en el tanto ese otro esté trabajando de forma consciente por ayudarse a sí mismo y desde ahí ha desarrollado una serie de conductas que nos traen paz.

Esperar que una persona se asuma cuando se niega a hacerlo, cuando evade su sentido de responsabilidad, será siempre una espera de pronóstico profundamente reservado.

Todos tenemos la responsabilidad de dar lo mejor en nuestras relaciones, tenemos que dar señanles de apertura y de cambio para que el amor se mantenga sano, tenga sentido y sea constructivo para nuestra vida. Cuando una persona se resiste a cambiar, a crecer y mejorar la motivación para estar juntos se viene abajo.

El amor no es un paquete que se abre y salen maravillas, el amor es un proceso de construcción constante y frecuente que tiene que formar parte de nuestra vida, en cada acción, expresión, en todo momento. ¿Estas dispuesto a esto?

Asumir es un proceso sano cuando hay planes en conjunto, conciencia de bienestar, apertura para crecer, deseos de seguir adelante, pero si la otra persona simplemente se estanca en una posición de lástima quizá esta elección no tenga mucho sentido.

Asumir y esperar son dos palabras que hay que saber combinar muy bien ya que cuando se asume por encima de los hechos, se espera que la otra persona sea lo que no es, vamos por mal camino.

Cuando cada uno se asume y procura que su vida sea un proceso de crecimiento personal, entonces esperar tiene sentido pues en la transformación individual. Todos los días podemos asumir los cambios de la otra persona que al final se traduce en beneficios para ambos.