Una pequeña que se encontraba jugando en la puerta de un café a plena luz del día, se salvó de milagro cuando un sicario la quitó de su camino para poder asesinar a un hombre que se encontraba sentado en una de las mesas.

El sicario andaba gorra y lentes de sol, agarró del brazo a la pequeña, la hizo a un lado, sacó su arma y disparó cuatro veces contra el hombre que inmediatamente cayó al suelo.