Cada 12 de octubre, los estudiantes de las escuelas y colegios del país, conmemoran un aniversario más del encuentro de las culturas. Foto: Rafael Pacheco
Cada 12 de octubre, los estudiantes de las escuelas y colegios del país, conmemoran un aniversario más del encuentro de las culturas. Foto: Rafael Pacheco

Este 12 de octubre se festeja un año más del llamado "encuentro de las culturas", que se dio con la llegada de Cristóbal Colón, en 1492, a una islita que estaba al este de las actuales Bahamas. Se dice que Colón la llamó San Salvador.

Ese fue el inicio de una larga historia, que pasa por la llegada de Colón a nuestras costas caribeñas, en setiembre de 1502, y que da inicio a la conquista del territorio donde ya habitaban los indígenas. No hay información que permita afirmar que con Colón venían esclavos africanos, pero hay documentos que sí dejan ver que entre 1522 y 1523 sí venían negros, pero como esclavos, con el conquistador Gil González Dávila.

El historiador Vladimir de la Cruz detalla que la mayor parte de los negros tomados de África para esclavizarlos venían de las tierras que ahora se conocen como Angola, Dahomey, Togo, Guinea, Nigeria, Senegal y Costa de Oro.

"Ahí es donde realmente se da el primer encuentro de culturas (africana, indígena y europea). Con los españoles venían negros porteadores, que le cargaban los suministros a los europeos", explicó el historiador cartaginés Franco Fernández.

"Nosotros convivimos con los negros desde la fundación de Cartago y es importante recordar que en nuestros genes tenemos un porcentaje bastante alto de negros porque no éramos una ciudad blanca", explicó el historiador.

Esclavos y hechos a un lado
Los negros bozales eran lo que no conocían el idioma castellano ni las costumbres por lo que los marginaban al grado de ni siquiera considerarlos humanos. Foto tomada del Facebook Negros bozales, ladinos y cimarrones.
Los negros bozales eran lo que no conocían el idioma castellano ni las costumbres por lo que los marginaban al grado de ni siquiera considerarlos humanos. Foto tomada del Facebook Negros bozales, ladinos y cimarrones.

Fernández recuerda lo difícil que era la vida para los primeros negros que llegaron a Tiquicia. Muchos eran esclavos y los negros bozales (recientemente traídos de África y que no entendían el español, las costumbres y las órdenes que se les daba) no eran considerados humanos.

Conforme se iban mezclando con las indígenas y los europeos iban adquiriendo sangre "blanca" o indígena y ya conseguían algunos derechos.

Para entonces la población se dividía por castas y había más de 16, según el porcentaje de sangre española que tuvieran. Por ejemplo, en los registros se podía encontrar negros mandinga, de Ghana, según la región de la que provenían.

"Eso sí, usted no podía cambiar de casta, con la que nacía, con esa misma moría, no había posibilidades de ascender o descender de grado. Entre más sangre 'blanca' tuviera, más alto estaba en la escala de castas. La de los negros bozales era la más baja de todas", dice don Franco.

Igualmente, esa diferenciación se notaba en la zona donde vivía, pues la más selecta era en los alrededores de la plaza Mayor (de Cartago), donde estaban los hidalgos (los nacidos en España y que tenían algún favor por su participación en la Conquista), conforme se iba avanzando en las cuadras, se iba bajando la casta. Al este se ubicaban los pardos (negros libres) y al oeste estaban los indígenas. En ambos casos tenían prohibido ir a la misa del centro, para ello tenían sus propias iglesias.

Esta marginación se mantuvo hasta finales del siglo XVIII, cuando los negros empezaron a migrar a Guanacaste y Espíritu Santo (hoy Esparza).