Yanela Barrantes evita desgracias al ponerle atención a la gente

Por: Franklin Arroyo 14 noviembre

Un día una joven se le acercó a Yanela Barrantes y le confesó que tenía pensamientos suicidas, que luchaba contra ellos, pero no podía.

Barrantes, quien es coaching en felicidad del Incae, la escuchó atenta, mientras la muchacha de 23 años, llorando sin parar, le confesó que ya había intentado quitarse la vida dos veces.

Yanela Barrantes solo pretender ayudar a que las personas se desahoguen mediante la escucha. Foto: COrtesía Yanela Barrantes.
Yanela Barrantes solo pretender ayudar a que las personas se desahoguen mediante la escucha. Foto: COrtesía Yanela Barrantes.

Yanela le contó una historia que la tranquilizó y cuando se fue, la joven le dijo, “Dios quiso que yo pasara por aquí en este momento, porque necesitaba escuchar una historia así”, aseguró Barrantes.

La cartaginesa agarra una tarde a la semana, por lo general los viernes, y se sienta en el parque de Las Ruinas, en Cartago, a veces con un termito con café, pero siempre con mucha paciencia para escuchar, sin cuestionamientos, lo que la gente quiere decir y no tiene a quien contarlo.

Ella misma tiene una historia trágica con un familiar. Pasó hace unos 20 años cuando un confidente suyo se suicidó.

“Esa persona me llamaba, quería hablar, contar cosas, pero muchas veces eran las 11 p.m y ya estaba dormida. Cuando se suicidó quedé con la duda de si pude hacer algo más”, dijo.

Entonces, pensó en realizar un proyecto para escuchar a la gente, se tomó su tiempo para tomar una capacitación profesional y lo echó a andar en junio de este año.

“Una vez que me gradué del Incae mi sentimiento ha sido de ayudar a la gente. Por eso me voy al parque con dos sillitas, una mesa y el rótulo”, aseguró Yanela, quien probablemente ha evitado desenlaces trágicos en las historias que le cuentan y que, obviamente, guarda con recelo sus identidades.

Desahogo en medio parque

Luego de que la gente le cuenta sus broncas, hay abrazos y en muchas ocasiones lágrimas, pues las personas solo necesitan ser escuchadas, sin ser juzgadas. Por eso, en la dinámica ella no se permite dar consejos, salvo alguna excepción perdida.

“Un señor llegó una vez todo mojado. Se acercó en silencio y le ofrecí un café. Se lo tomó todo y luego me contó que ese día no fue a trabajar y el patrón lo echó. Dijo que su hijo es esquizofrénico y que había tenido una crisis y por eso no pudo ir”.

Luego el señor se levantó y le dijo, ’este café me salvó la vida. No sé si lo dijo porque pensaba hacer algo o porque estaba mojado y el café lo calentó, pero se fue más relajado, más tranquilo. Solo quería soltar lo que tenía para decir”, dijo.

Barrantes contó que el principal tema de conflicto de las personas son las relaciones interfamiliares y dijo que con solo una persona que cambie de actitud al hablar con ella, su labor está más que realizada.

La gente quiere ser escuchada

La psicóloga María Esther Flores comenta que el proyecto de Barrantes es una gran ayuda a la sociedad pues una de las grandes necesidades de las personas es ser escuchadas.

“Cuando uno tiene un trauma que le causa mucho dolor hay dos caminos, se frustra y se hunde y acude al licor, drogas y otras cosas o toma la experiencia para hacer algo positivo. Es una manera de decirle a la persona que falleció que quizás me faltó escucharte a vos, pero lo puedo hacer con otras personas”, dijo.

–¿Cuánta necesidad tiene la gente de ser escuchada?

Mucha y necesita además, no ser juzgado. Se trata de desahogarse, que acepten lo que habla sin juzgar, y al final se puede dar una opinión que siempre se agradece.

–¿Por qué la mayoría de los conflictos son de relaciones familiares?

Desde que nacemos se guarda en el subconsciente lo bueno y lo malo. Al crecer tenemos la necesidad de reparar las cosas malas que nos sucedieron porque tenemos más herramientas para enfrentar esos problemas y eso nos conduce a la familia, aún cuando la persona se haya casado.

–¿Cuánto acerca a la paz interior el hecho de poder hablar esas dificultades?

Muchísimo. Escuchar es como poner un espejo y la persona que habla se escucha a si misma y cuando se llega a comprender deja de enojarse y esa armonía da esa paz interior.

María Ester Flores, psicóloga.

María Ester Flores, psicóloga especialista en temas de familia.
María Ester Flores, psicóloga especialista en temas de familia.