Columna del sexólogo Mauro Fernández

 16 septiembre
El proceso de lactancia es el más importante para el crecimiento de los bebés. Fotografia Marcela Bertozzi.
El proceso de lactancia es el más importante para el crecimiento de los bebés. Fotografia Marcela Bertozzi.

En los días posteriores al nacimiento, algunos niños presentan una especie de inflamación en el área del seno, acompañada de la salida de un líquido claro similar a la leche. Este fenómeno está documentado desde la antigüedad, algunos pueblos, lo llamaban “leche de brujas”. Se le consideraba una señal de mal presagio cuando ocurría en los niños varones, y un signo de buen augurio cuando sucedía en las niñas.

Recordemos que, en el último trimestre del embarazo, el cuerpo de la madre se prepara para iniciar los mecanismos de alimentación del infante. Para ello, comienza a generar una serie de hormonas que le permitirán desencadenar la producción de la leche materna a gran escala.

Estas hormonas de la madre pasan a través de la placenta al torrente sanguíneo del bebé dentro del vientre, y todavía persisten por varios días después del nacimiento. Por lo tanto, actúan directamente sobre las glándulas mamarias del niño y estimulan los acinos que elaboran la leche, con lo cual aumenta el tamaño de la glándula y, en muchos casos, se hace evidente la salida de pequeñas cantidades de secreción.

En general, la secreción y el aumento mamario suceden con la misma frecuencia en niños y en niñas y suele presentarse en ambas glándulas. Sin embargo, es frecuente cierta asimetría, es decir, que una de las dos glándulas del infante esté más hinchada y produzca más líquido.

Existe la falsa creencia popular de que ese material lechoso debe extraerse y muchas familias exponen al bebé a masajes dolorosos, los cuales no van a disminuir la secreción. Por eso, es fundamental evitar la manipulación de la zona, sobre todo porque las molestias y la secreción son transitorias y usualmente no se prolongan más allá de la primera o segunda semana de nacido.

La presencia de dolor constante, enrojecimiento o signos de infección o cuando la secreción se prolonga más allá de las dos semanas debe ser motivo de consulta, así como otras manifestaciones que preocupen o generen dudas.

Es importante enfatizar que la salida de esta leche no tiene ninguna repercusión o consecuencia inmediata o en el futuro. Estos cambios son totalmente normales y hoy forman parte de la fisiología hormonal del recién nacido.