Kalúa y Chaco tienen algo en común, descansan eternamente en un hermoso lugar en el Bajo Los Rodríguez en San Ramón.

Esos animales están enterrados en un cementerio para mascotas que se ubica dentro de las instalaciones del complejo Lands in Love (Tierras Enamoradas), un hermoso centro de actividades, con hotel y restaurante incluido.  

En la actualidad, hay cerca de 50 mascotas que han sido enterradas en el sitio, pero aún hay campo para muchos más.

Los animales son enterrados en un lugar verde donde destacan los árboles, el silencio y la armonía. Fotos Mario Rojas
Los animales son enterrados en un lugar verde donde destacan los árboles, el silencio y la armonía. Fotos Mario Rojas

El lugar pertenece a 15 israelitas con un gran amor por los animales. Ellos empezaron a tener perros y gatos en Israel. Pero quisieron contar con un lugar propio. Entonces, empezaron a buscar en algunos lugares del mundo y cayeron a Moncho, en Tiquicia, según cuenta Assaf Shlosrberg, uno de los dueños.

Cuando empezaron a buscar pasaron por Portugal, Nueva Zelanda, pero no sabían nada de Costa Rica, hasta que un amigo se los nombró.

Mandaron a dos personas a supervisar y explorar y ambos dieron el visto bueno. Sin pensarlo mucho los 15 amigos se vinieron con cerca de 80 animales, entre perros y gatos y conforme se murieron, los fueron enterrando en una parte del enorme terreno de 109 hectáreas.

Hoy solo quedan dos perros israelitas y la idea de enterrar a las mascotas en un lugar digno los hizo abrir el cementerio al público.

10 kilos. Si su mascota pesa menos de eso, el precio por el servicio es de $50 (unos ¢26.000)

"Teníamos nuestro propio lugar para enterrar a nuestros animales, pero decidmos ofrecerlo a las  personas que aman a los animales. Tenemos un lugar muy bonito y muy grande", expresó Hava Rahmilovich, otra de las dueñas y encargada del cementerio. 

El lugar es impresionante y el respeto por la vida animal queda de manifiesto desde el principio. Usted puede encontrar a gatos durmiendo en algún sofá, patos caminando a la libre, personas paseando los perritos.  

Encima de los cuerpos colocan unas piedras pintadas de colores y con el nombre de la mascota. Fotos Mario Rojas
Encima de los cuerpos colocan unas piedras pintadas de colores y con el nombre de la mascota. Fotos Mario Rojas

Los cuerpos son enterrados en un lugar cercano al edificio donde está el lobby (son seis estructuras en total) y le ponen una piedra pintada por la misma Hava, con el nombre del animal y cualquier otra leyenda que la familia desee. 

Federico Chaverri, director de Operaciones de Senasa, dijo que este tipo de servicios son muy necesarios hoy en día, pues hay personas que tienen perros o gatos en apartamentos sin zona verde y un cementerio es una gran alternativa para ellos.

24 kilos. Si el peso del animal es entre 11 y 24 el precio del servicio es de $80 (poco más de ¢40 mil)

Chaverri agregó que la ley indica que se deben enterrar a no menos de 50 centímetros de profundidad e invitó a quienes tengan negocios así a solicitar el respectivo permiso en el Ministerio de Salud. 

Los animales mandan en Tierra Enamorada y andan por la libre, como estos gansos.Fotos Mario Rojas
Los animales mandan en Tierra Enamorada y andan por la libre, como estos gansos.Fotos Mario Rojas

"Hoy en día es un servicio necesario que ayuda a las autoridades a que el manejo de cadáveres no se convierta en un problema. Esa cultura debe ser promovida y afortunadamente ya tenemos las primeras iniciativas", dijo Chaverri. 

25 kilos. A partir de ese peso se paga $100 (más de ¢55.000)
El lugar se ubica en el Bajo los Rodríguez, carretera que une a San Ramón con La Fortuna de San Carlos. El teléfono es el 2447-3331.  Tienen también un albergue con 500 animales entre perros y gatos, patos, caballos, 380 especies de pájaros, ardillas, monos y un restaurante vegetariano. 
Usted puede encontrarse un gatico en un sofá o en una mesa. El respeto por la vida animal es palpable.Fotos Mario Rojas
Usted puede encontrarse un gatico en un sofá o en una mesa. El respeto por la vida animal es palpable.Fotos Mario Rojas