El amor de Dios es tan incomparable que Él olvida todo para que nos acerquemos a Él

Por: Jasper Mc Donald 16 septiembre
Pastor Jasper McDonald, de la iglesia Dios es Soberano. Foto: John Durán
Pastor Jasper McDonald, de la iglesia Dios es Soberano. Foto: John Durán

Las cuatro verdades de Dios hacia Ti. ¿Sabías que sin importar nuestras imperfecciones Dios quiere que nos acerquemos a Él? Sí, a pesar de que en muchos momentos hemos fallado, el amor de Dios es tan incomparable que Él olvida todo para que nos acerquemos a Él.

Dos de las verdades que debemos saber: Dios ama al pecador y que todos somos pecadores. En situaciones donde nosotros reconocemos que no estamos bien con Dios, usualmente nos alejamos de Él. Tal vez porque sentimos "vergüenza" con Dios por nuestro pecado pero, aunque parezca ilógico Dios quiere que nos acerquemos a El sin importar el error que hemos cometido.

Porque todos somos pecadores, como se expresa la Biblia en el libro de Romanos 3:23. Sin embargo, debemos recordar, Dios dio lo mejor y lo que más amaba, Jesús, y lo entregó para que a través de la crucifixión y muerte de Jesús podamos acercarnos a Él en confianza.

Jesús no murió solo por las personas que lo amaban, Jesús derramó toda su sangre en la cruz por adictos, prostitutas, alcohólicos, ateos, asesinos para que creyendo en Él todos tengamos vida eterna. (Juan 3:16)

Ya Cristo pagó nuestros pecados en la cruz a precio de sangre y esa es la tercera verdad que tenemos que tener presente. Todas nuestras cargas, enfermedades y pecados, Cristo las limpio por usted y por mí. (Romanos 5:8).

El único paso que tenemos que dar es simple, aceptar lo que Él hizo por nosotros. Toda la vergüenza, desprecio y dolor que nosotros teníamos que pasar, Jesús ya lo hizo por amor a nosotros. ¡Privilegiado amor!

Ahora bien, si recibimos a Cristo y creemos en su nombre, tenemos el derecho de ser hijos de Dios. (Juan 1:12) Dios te ama y tiene sus brazos abiertos para recibirte, sólo debes creerle. Yo pedí perdón por mis pecados, declaré a Jesús como el único y verdadero Salvador de mi vida, acepté ser hijo del Dios Soberano y decidí creerle. Y usted, ¿qué decide?