Los narcos están variando la forma en la que mueven la droga y las autoridades lo tienen claro. 

El uso de aeronaves pequeñas, que pasan inadvertidas para los radares, llamó la atención de las bandas narcotraficantes y recurren a ellas para mover cantidades de drogas no muy grandes de un lado a otro del país. Estos aparatos son además más baratos, requieren un mantenimiento menor que avionetas o helicópteros y utilizan gasolina de carro. 

Un caso reciente lleva a pensar que en Costa Rica ya se utilizan con regularidad: el hallazgo de un avión ultraligero este domingo por parte de oficiales de la Fuerza Pública y del Servicio de Vigilancia Aérea en La Marina, Quepos. Esa nave tiene capacidad para cargar entre 100 y 150 kilos de cocaína.

El aparato estaba abandonado en la finca Ciro Solís. Había sido quemado y se hallaba cerca de un carro, también quemado. Las autoridades sospechan que les dieron fuego para eliminar rastros. 

La causa por la cual el ultraligero cayó fue que una llanta se enredó en el zacate. Las autoridades están tratando de dar con la pista del piloto o los dueños.

Muchas ventajas

Según informó el subdirector del Servicio de Vigilancia Aérea, Javier Morera,  aeronaves como la encontrada en Quepos se están volviendo muy populares entre los maleantes dedicados al tráfico de drogas por las ventajas que ofrecen. Por ejemplo, pueden volar a alturas muy bajas y con eso evitan ser detectadas por los radares.

El subdirector agregó que el tener un ultraligero resulta más barato de mantener un helicóptero o una avioneta

“Los ultraligeros pueden funcionar con gasolina de carro súper mientras que otros vehículos aéreos necesitan combustible especial. Esto es algo que aprovechan estas personas porque pueden comprar gasolina en cualquier bomba”, agregó Morera.

El precio de un ultraligero es otro de los aspectos que los hace atractivos. Mientras el precio de un helicóptero ronda los ¢575 millones, las aeronaves pequeñas y livianas se pueden encontrar en unos ¢57 millones.

La nave quedó totalmente frita. Foto: MSP.
La nave quedó totalmente frita. Foto: MSP.

De igual forma, dijo Morera,  en muchos de los casos los bichos viajan con pocos aparatos electrónicos, también para evitar ser detectados.

Este tipo de aviones están hechos, en su mayoría, de aluminio, fibra de carbono e incluso tela, pero están reforzados con tubos. Eso, por supuesto, los hace más ligeros y más sencillos de maniobrar en comparación con otros más complejos.

El 13 de marzo de este año una aeronave similar a la encontrada en Quepos cayó en la finca Los Marín, en Parrita, Puntarenas. En aquella ocasión las autoridades pudieron decomisar 300 kilos de cocaína.

Mano dura

El Servicio de Vigilancia Aérea y el Ministerio de Seguridad Pública trabajan para tratar de evitar que los grupos del narco metan droga al país por medio de naves aéreas como las ultraligeras, pero no es sencillo dar con ellas.

El piloto del ultraligero aterrizó en una pista de Quepos que utilizaban hace 20 años avionetas fumigadoras y ahora está abandonada. Foto: MSP.
El piloto del ultraligero aterrizó en una pista de Quepos que utilizaban hace 20 años avionetas fumigadoras y ahora está abandonada. Foto: MSP.

Según explicó el ministro de Seguridad, Gustavo Mata, el país cuenta con dos radares para tratar de detectar naves sospechosas. Uno está en Liberia, a disposición de la Fuerza Pública, y el otro es un radar civil que está en el aeropuerto Juan Santamaría. Además esperan conseguir uno más para diciembre de este año que sería instalado en el Caribe.

En los lugares donde no se cuenta con radares son claves los reportes de vecinos. Su información es la que, muchas veces, permite encontrar cargamentos de droga.