Amigos y familiares del pelotero se acercaron a darle el último adiós. Fotografía José Cordero
Amigos y familiares del pelotero se acercaron a darle el último adiós. Fotografía José Cordero

Dos pequeños niños ya no tendrán la oportunidad de ver a su papá robándose una base del “diamante” o anotando un espectacular home run para darle la victoria a su equipo de béisbol ya que un trágico accidente laboral lo alejó de su lado.

Esta es la triste historia del nicaragüense José Miguel Valle Flores, de 34 años y quien murió electrocutado este miércoles mientras hacía unos trabajos de remodelación en el techo de un apartamento en San Francisco de Dos Ríos, San José.

El hecho ha causado mucho dolor entre los compañeros y amigos de Valle. Especialmente en Paulo Espinoza, de 38 años y una de las personas más cercanas y de confianza del pelotero del equipo Dantos.

Espinoza recordó a José Miguel como alguien leal, honrado y siempre dispuesto a ayudar a los demás.

“Era un compañero incondicional conmigo y con todo el mundo, siempre estaba alegre. Nunca le daba una mala respuesta a uno, siempre ayudaba a todos, como uno dice: no dejaba morir a nadie”, comentó Paulo.

El pelotero era considerado uno de los mejores jugadores de Los Dantos. Foto cortesía DT Comunicación.
El pelotero era considerado uno de los mejores jugadores de Los Dantos. Foto cortesía DT Comunicación.

Según contó Espinoza, una de las cosas que más le duelen es que su amigo ya no podrá ver a sus dos hijos, de 12 y 6 años, con los cuales estaba empezando a tener una mejor relación.

“Tenía dos chiquitos, pero él no estaba casado, con el menor estaba teniendo más acercamiento, estaba disfrutando más como papá, ya estaba saliendo con el chiquito, lo sacaba a pasear y todo. Fue hasta ahorita que tuvo esa oportunidad, pero lamentablemente pasó ese accidente”, añadió el amigo.

Una vida mejor

Espinoza recordó que su amistad con el pelotero se inició en el 2002, cuando ambos se conocieron en Costa Rica. De inmediato se llevaron muy bien, pues los dos dejaron Nicaragua en busca de una vida mejor en Tiquicia. Tenían eso en común.

José Miguel Valle se llevó parte de su equipo de béisbol hasta la muerte. Fotografía José Cordero
José Miguel Valle se llevó parte de su equipo de béisbol hasta la muerte. Fotografía José Cordero

Otra cosa que siempre los unió fue el amor por el béisbol. Antes de que José formara parte del equipo Dantos ellos dos se iban a jugar por puro vacilón a La Sabana.

“Jugábamos por vacilar, pero ahora como el deporte ha crecido más en el país y les pagan fue que José se metió a un equipo. Yo dejé de jugar, pero eso nunca fue motivo para que dejáramos de ser amigos, para mí él era uno de los mejores beisbolistas de Costa Rica”, añadió.

Espinoza dijo que su amigo no solo vivía del béisbol, ya que las obligaciones que tenían lo hicieron empezar a trabajar en remodelaciones de edificios.

Según Paulo, el cuerpo de Valle fue velado la tarde de este jueves en la capilla Zapote, al costado oeste del parque Nicaragua. El funeral se llevará a cabo este viernes, a las 10 a.m. en la iglesia de la localidad, para luego pasar al cementerio de Zapote.