El mar se ha ido comiendo el terreno por las fuertes mareas. Mario Cordero
El mar se ha ido comiendo el terreno por las fuertes mareas. Mario Cordero

La fuerte marea de este domingo en playa Dominical, en la desembocadura del río Barú, destruyó una buena parte del albergue del Club de Pesca, lugar en el que pescadores de la zona pasaban el rato y compartían celebraciones como el Día del Padre.

A eso de las 9:00 de la mañana, un vecino dio aviso que las instalaciones estaban siendo afectadas por el agua y en tan solo dos  horas el albergue  ya tenía daños considerables.

La torta es irreversibles debido a que el mar ha venido ganando terreno en los últimos años. Los testigos indican que el sábado los pescadores aún estaban utilizando las instalaciones pero este domingo el lugar fue declarado inhabitable.

Este recinto fue fundado en 1960 por un grupo de pescadores de Pérez Zeledón, con el objetivo de dar alojamiento a los amantes de la pesca en esa zona costera. 

Los apasionados de la pesca se quedaron sin el albergue donde disfrutaban con otros pescadores. Foto: Mario Cordero
Los apasionados de la pesca se quedaron sin el albergue donde disfrutaban con otros pescadores. Foto: Mario Cordero
Un concreto recuerdo

Los hermanos Jesús y Rafa Vásquez, ambos amantes de la pesca, llegaron al sitio para ver los daños que el mar ocasionó al lugar que por más de 40 años les sirvió de refugio.

No dejaron pasar la oportunidad para llevarse un recuerdo. Un trozo de concreto les hará recordar los miles de momentos que pasaron juntos en ese lugar.

"Tenemos más de 40 años de ser amantes de la pesca, vinimos a ver los daños y nos da mucha tristeza lo que pasó. Muchas veces celebramos el Día del Padre aquí, pero está vez nos tocó venir a ver lo que había pasado, disfrutar de la playa y volver a casa", dijo Jesús. 

Los pescadores no descartan volver a construir el albergue en otro lado ya que la situación los deja con mucha nostalgia. 

Los lugareños aseguran que en los últimos días el oleaje en la zona ha estado muy bravo. 

Los hermanos Jesús y Rafa se llevaron un pedazo de la pared del albergue como recuerdo. Foto: Mario Cordero
Los hermanos Jesús y Rafa se llevaron un pedazo de la pared del albergue como recuerdo. Foto: Mario Cordero