Al llegar se topan con la dura escena de que la tormenta los dejó sin nada

Por: Silvia Coto, Julio Segura 12 octubre
La fuerza del agua arrancó las casitas en Bebedero de Bagaces. Foto: Julio Segura
La fuerza del agua arrancó las casitas en Bebedero de Bagaces. Foto: Julio Segura

Los afectados por el paso de Nate en Bebedero de Bagaces, en Guanacaste, empezaron a salir de los albergues y al regresar a sus hogares encontraron que la tormenta fue devastadora; sin embargo, agradecen estar vivos.

Esa comunidad es una de las más afectadas, hasta el martes la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) bajó las alertas en esa zona.

Los vecinos de Bebedero nos contaron la mañana de este miércoles que el miedo de volver a lo que era suyo empezó a bajar con el agua, pues algunos tuvieron que nadar para poder salvarse.

La gente lucha por sacar y salvar las poquitas cosas que el agua no se llevó. Foto: Julio Segura
La gente lucha por sacar y salvar las poquitas cosas que el agua no se llevó. Foto: Julio Segura

Don Francisco Masis del comité local de emergencias, comentó que el río Cañas se llevó 11 casas completas.

"Esto fue algo muy triste porque sabemos que las casas estaban ahí, pero ya no hay nada más que destrucción, el resto de los vecinos perdieron toda la comida y los electrodomésticos, han llegado ayudas, pero en su mayoría es de personas que no se vieron afectadas y que han venido en sus medios de transporte a dejarlas directamente", dijo Masís.

En Bebedero la gente se las ingenia para tratar de sacar el barro de sus casas, el cual parece estar aferrado al piso. En esa tarea, según aseguran, tardarán días, pues en algunos lugares hasta han tenido que volar pala.

Mucha gente de otras zonas lejanas a Bebedero llega con ropa para ayudar a los afectados. Foto: Julio Segura
Mucha gente de otras zonas lejanas a Bebedero llega con ropa para ayudar a los afectados. Foto: Julio Segura

"Hay una gran tristeza en esta comunidad porque esto es un verdadero desastre, cuando vine me tocó recoger lo que tenía en la casa porque mi casita se fue completa, lo bueno de todo esto es estar vivo y con salud", dijo Rafael Ángel Cortés, afectado.

Este hombre recordó con mucho temor que durante la tormenta fue tanto lo que el agua subió que se tuvo que tirar a nadar, se subió en una panga con su tía y se fue para la casa del papá, que vive en un alto, pero ahí también les llegó el agua hasta la cintura, por lo que se fueron donde una prima y fue en ese lugar que los rescatistas llegaron a buscarlos para llevarlos a un albergue.

"Que llena más terrible, lo más duro ahora es que nos ayuden con vivienda, ya ha pasado una semana y todo va lento, no sabemos ni que vamos a hacer", dijo Cortés.

Durante horas los damnificados lavan sus casas para sacar el barro. Foto: Julio Segura
Durante horas los damnificados lavan sus casas para sacar el barro. Foto: Julio Segura

Doña Ana Berta Suárez es otra de las afectadas, ella asegura que su aunque es de dos pisos sufrió daños que no saben cómo van a reparar.

"El pueblo quedó perdido, por tantos daños, varias casas se las llevó el río, por eso agradecemos tanto la ayuda que nos vienen a dar personas de otras comunidades. Yo vivo en una casa de dos plantas, no salimos porque pensamos que no iba a ser tan fuerte la llena, pero el agua subió entre dos y tres metros, nosotros tuvimos que salir nadando, el agua nos llegó al pescuezo y hasta tuvimos que arriesgarnos porque aquí hay mucho lagarto", dijo Suárez.

Otras familias afectadas al llegar a sus casas y ver lo que les dejó Nate se sientan a llorar. Por lo que muchas familias continúan albergadas al no tener a dónde ir.

Las paredes, laminas de zinc y hasta pedazos del piso de algunas casas quedaron en los frentes y patios de otras viviendas. Foto: Julio Segura
Las paredes, laminas de zinc y hasta pedazos del piso de algunas casas quedaron en los frentes y patios de otras viviendas. Foto: Julio Segura