La humilde familia ahora sonríe tras superar la tragedia, aunque recuperarse no será fácil ya que lo perdieron casi todo. Foto Alfonso Quesada.
La humilde familia ahora sonríe tras superar la tragedia, aunque recuperarse no será fácil ya que lo perdieron casi todo. Foto Alfonso Quesada.

Cuando pensó que moriría ahogada por una inundación provocada por la tormenta Nate, Adriana Carrillo lo único que pudo hacer fue agarrar el teléfono celular para llamar a su hermano y despedirse de él.

La mujer, junto a su esposo Daniel Alfaro y sus 5 hijos menores de edad, entre ellos unos gemelitos de apenas 7 meses, forman parte de las personas que resultaron damnificadas en Finca 9 de Palmar Sur, por el paso de la tormenta tropical.

Este jueves por la tarde se encontró un cuerpo en los márgenes del río Savegre, al parecer cerca de Quepos. De momento las autoridades no han podido confirmar si se trata de uno de los desaparecidos por la tormenta Nate.

Aunque han pasado varios días desde la trágica madrugada del jueves 6 de setiembre, Carrillo aún no logra contener las lágrimas cuando recuerda lo que vivieron ese día y como llegó a pensar que lo mejor era decirle adiós a su hermano antes de morir ahogada.

“Llamé a mi hermano José Manuel Carrillo, él vive en Palmar Sur, fue solo para despedirme de él, le conté lo que estaba ocurriendo con la inundación y los dos nos pusimos a llorar”, recordó con gran dolor.

Adriana estuvo muy preocupada por sus gemelitos de apenas 7 meses de nacidos. Foto Alfonso Quesada.
Adriana estuvo muy preocupada por sus gemelitos de apenas 7 meses de nacidos. Foto Alfonso Quesada.

Según relató Adriana, a raíz de los fuertes aguaceros del miércoles el agua ya les llegaba hasta las rodillas dentro de su casa, por lo que decidieron que lo más seguro para todos era irse a la casa de su mamá, Blanca Marín, quien vive a escasos 300 metros.

“Como a las 2 de la madrugada el agua golpeaba fuertemente el piso por debajo, la casa está montada en unas bases de madera y se hacía para todos lados”, relató.

“Mi marido y yo estábamos despiertos, todos los demás dormían. Estábamos muy asustados y llorando, veíamos pasar animales nadando y otros que ya estaban muertos”, Adriana Carrillo, damnificada.

La mujer dijo que durante esa madrugada vivió una verdadera pesadilla, incluso, llegó a perder la esperanza de que ella, su marido, los hijos y sus papás sobrevivirían a la inundación.

“Los dos llorábamos y veíamos a nuestros hijos y a mis padres. Nos preguntábamos: ‘¿los despertamos o no?’, acordamos que mejor no, que si la casa se caía y nos ahogábamos era mejor que ellos no se dieran cuenta, para así no sufrir tanto”, afirmó Adriana.

Afortunadamente, con la llegada del amanecer los aguaceros se detuvieron y poco a poco el agua dejó de crecer, por lo que Adriana y su familia pudieron salir del lugar que pensaron se convertiría en su ataúd.

Ahora esta humilde familia trata de volver a la normalidad, aunque de momento es muy complicado ya que lo perdieron casi todo y ambas casitas quedaron muy dañadas.