¡Bien breteado!

Emprendedora: “Empecé mi negocio con ¢20.000″

Madre salvadoreña llegó a Costa Rica hace diez años y desde hace cinco puso una tienda virtual

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Sulma Gutiérrez es una pulseadora de las bravas, a ella nadie le puede salir con que no hay trabajo, ni la verán sentada esperando a que alguien le llegue a preguntar si necesita ayuda para comer o pagar la casa.

Así lo reconoce ella misma cuando nos contó que nunca ha dependido de las ayudas de los demás y que, incluso, recién llegada al país, hace diez años, cuando estuvo a punto de tirar la toalla porque le era muy difícil juntar la plata del alquiler, no se rindió y eso le permitió crear su propia tienda virtual.

“Empecé con ¢20.000, con los que compré como 12 chupones réplicas de los Avent y así con las ventas, obtuve un poquito más y le fui dando vuelta a la plata. No necesita uno millones para empezar un negocio”, recordó la empunchada y pequeña empresaria.

Variedades Gutiérrez es el nombre de su emprendimiento virtual, en el que vende muchísimos artículos como diademas, bolsos, almohadones, monederos, sanitarios infantiles, bultos, medias, juguetes, cosas para bebés, pañales de tela, botellas para agua, sombreros, pañuelos, artículos de belleza, lo que no ofrece es ropa.

“Eso (venta de ropa) implicaría la posibilidad de cambio de talla y complica más la dinámica de venta”, explicó Gutiérrez.

Aunque admite que lo que más vende son juguetes y artículos escolares, los productos cuya temporada está a la vuelta de la esquina, (Navidad y entrada a clases) se mueven montones. Eso sí, dice que, gracias a Dios, prácticamente todos los días vende algo.

Sulma tiene 46 años y cuatro hijos, los dos mayores continúan en El Salvador y los otros dos viven aquí con ella, uno de 24 años (Cristian Antonio), que trabaja en un parqueo junto a la actual pareja de su mamá, y Jasson Daniel, el menor de 13 años, quien actualmente está estudiando en la escuela.

Sin estudios

En su página de Facebook Variedades Gutiérrez CR tiene más de 200 artículos en exhibición, algunos de los cuales mantiene en su casa y otros sale en carrera a conseguirlos en cuanto se los piden, por lo que ya la conocen en las tiendas a las que les compra los productos.

Su madre, Ana Dilia Gutiérrez, siempre les decía que no quería que le trabajaran a nadie y por eso desde chiquitita aprendió el arte de vender, con limones, mangos o lo que fuera, allá en San Miguel de El Salvador, por lo que nunca asistió a la escuela.

“A veces los padres se equivocan, porque ella no me mandó a estudiar pero sí me dio inteligencia y me enseñó a luchar por lo que uno tiene. Acá en este país es difícil encontrar trabajo por los papeles”, explicó Gutiérrez.

Hace envíos, entrega todos los días de lunes a sábado y dice que no le va ni tan mal ni tan bien, pero le ayuda a hacer frente a los gastos del hogar.

Esta familia, de cuatro miembros, vive en barrio México, en una casita alquilada y desde ahí se desplaza a San José centro y hasta más allá a dejar pedidos como Guadalupe, Calle Blancos, Alajuelita y Coronado. También tiene un muchacho que se encarga de ir a dejar las encomiendas y entregas al correo.

“Me invitan a las ferias de emprendedoras y voy, pero mi sueño es algún día tener mi propio local y trabajo para lograrlo”.

Se enamoró de Costa Rica

¿Qué la hizo venirse para Costa Rica? dice que fue por amor a primera vista, en el 2011 vino a acompañar a su hermano Daniel de Jesús, que venía a quedarse con un tío en nuestro país y desde que llegó a Costa Rica, le gustó.

“Nunca había pensado salir de El Salvador, y ahora no me hace falta, pero me gustó cuando vine aquí, aunque fue difícil al principio. Andaba con mi hijo pequeño y salía a vender a la calle prestobarbas y cepillos, por eso no me gusta que la gente diga que no hay trabajo y se ponen a pedir plata, porque yo no aguanté hambre y menos mi hijo”, recordó la salvadoreña.

Sulma asegura que los ticos la han apoyado más que en su patria y le gusta que sea un país de paz y tranquilidad, donde su hijo vive feliz.

Como es muy desenvuelta para hablar, en su país trabajaba como demostradora de bebidas energizantes en una gasolinera.

“Cuando el negocio va bien, me quedan hasta ¢20.000 diarios y eso que yo la pulseo todos los días y me organizo para ir a dejar a mi hijo a la escuela y de una vez aprovecho para ir a hacer entregas”.

Ella le dice a quienes lo estén pensando en emprender, que no hay nada mejor que ser su propio jefe y tener su propio horario y ganarse el pan diario pulseándola.

“Si no hiciera esto, voy y ofrezco mis servicios lavando trastos o haciendo mandados, no se puede quedar de brazos cruzados uno”, sentenció.

Este domingo 2 de octubre estará en la feria La Verbena de los pueblos, en el Centro Comercial El Pueblo, de 8 a. m. a 4 p. m. La puede contactar a través del Facebook o al whatsapp 6416-6664.

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