¡Bien breteado!

¿Recuerda al chef que vendía sushi en la calle? le tenemos buenas noticias

Manuel Marroquín demuestra que con esfuerzo, sacrificio y mucho trabajo se pueden cumplir los sueños

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Manuel Marroquín es un chef que cambió los lujosos hoteles en los que trabajaba por la paz que le da su familia.

Su pasión es cocinar, así que cuando decidió renunciar empezó un proyecto de venta de sushi. Hacía distintos tipo de rollos y se iba en su carro y se estacionaba a un lado de la calle en Cañas, Guanacaste, y ahí vendía sus productos.

También vendía sushi de forma exprés, pero siempre tuvo en su mente avanzar, superarse y ponerse un local. Hoy eso es una realidad.

“Este fin de semana, al fin, pude abrir mi propio local, estoy muy contento porque era un paso que necesitaba para que mi negocio creciera. Un amigo tenía un local en el que vendía ceviche en el centro de Cañas y me dijo que se iba a ir de ahí porque él es de Liberia y el punto le quedaba muy largo de la casa. Me preguntó si me interesaba el lugar y le dije que sí, así que me dio el número del dueño y de inmediato hice el trato.

“Yo ya tenía el menú de diferentes tipo de sushi y como ahí vendían ceviche y caldosas decidí incorporar eso, solo que el que yo hago es el ceviche al estilo peruano, a la gente le ha encantado. También vendo gyosas de pollo, ensaladas, almuerzos con pollo teriyaki, arroz frito y sopa miso, entre otras cosas”.

Durante todo este año Manuel se ha encargado de esmerarse en la cocina para chinear a los clientes, pero también en prepararse más. Está sacando un curso de inglés conversacional de alto nivel, sacó un curso de emprendedurismo que le ha ayudado mucho con el tema de mercadeo y las redes sociales y ahora está pensando en estudiar francés.

Varios obstáculos

La vida de un emprendedor no es nada fácil, además de que siempre pasa ocupado y debe entregarse por completo a su proyecto, hay tiempos de escasez que no cualquiera es capaz de superar.

“Hace unos meses empezó a llover aquí en Cañas y se me empezó a complicar el ir a vender sushi con el carro donde siempre iba porque se me mojaba el producto. Setiembre y octubre fueron meses complicados, bajaron las ventas, varias veces me pasó que perdí el arroz que había preparado o salía a vender y me sobraba producto así que tenía que traerlo de vuelta a la casa para que lo comiéramos en familia y así no desperdiciarlo, pero esa no era la idea porque no había ganancias”, relató.

La angustia de Manuel llegó a tanto que estaba a punto de aceptar un trabajo en un hotel en La Fortuna de San Carlos, sentía la responsabilidad de ayudar más económicamente en el hogar y como la venta de sushi no estaba dando lo esperado, pensó en abandonarla.

“El puesto que me ofrecieron era muy bueno, con un salario muy bueno, pero era lejos de la casa, tenía que irme solo y volver al estrés del que había huido hace un año. Sentía que el irme para San Carlos era volver a lo de antes, separarme de mi familia, verla una vez a la semana o una vez cada dos semanas, dependiendo del horario y no quería volver a eso porque me encanta compartir a diario con mi esposa y mis hijos”, expresó.

El chef estaba en esa encrucijada cuando le salió la oportunidad del local y sin pensarlo mucho la tomó con valentía y mucha ilusión.

El negocito es pequeño, tiene un mostrador con tres banquitos para los que quieran comer ahí mismo y una ventana para llevar.

Está localizado 35 metros al este del Palí de Cañas, sobre el boulevard de la escuela Luis Leopold. El horario es de lunes a domingo de 11 de la mañana a las 10 de la noche.

Clientes felices

Manuel está muy contento porque en estos días ha tenido bastantes clientes, la mayoría llega a buscar caldosas porque esoe es lo que vendían antes en ese local, pero cuando prueban el sushi se enamoran. También hay servicio exprés para los que trabajan o viven cerca.

“Estoy muy agradecido con Dios que no me abandona, con mi esposa que hasta hizo un préstamo para que compráramos equipo y con mis hijos que también me apoyan.

“La idea es más adelante conseguir un local más grande, ya con sillas y mesas para que las personas lleguen a comer ahí en familia, pero vamos poco a poco”, aseguró.

Si usted quiere antojarse viendo las delicias que prepara este chef puede visitar su página de Facebook Cocina japonesa Amai Suppai y si es vecino de Cañas, Guanacaste, o un día va de paseo dese una vuelta al local de Manuel para que apoye su negocito y coma sabroso.

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