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Se reinicia diálogo sobre programa nuclear iraní en Viena, con delegación de Teherán "determinada" a lograr un acuerdo

Tras una pausa de cinco meses, las negociaciones internacionales sobre el programa nuclear iraní se reiniciaron este lunes en Viena, con la delegación iraní "determinada" a lograr un acuerdo, aunque los analistas anticipan grandes obstáculos para una pronta reanudación del pacto de 2015.

La reunión, precedida de una serie de encuentros bilaterales, empezó poco después de las 15H00 locales (14H00 GMT) en el Palacio Coburg, el mismo donde se concluyó este texto histórico, según un tuit del representante de la Unión Europea (UE).

"La delegación de la República Islámica de Irán está en Viena con la firme determinación de lograr un acuerdo y confía en que las conversaciones sean fructíferas", declaró a la prensa el portavoz del ministerio iraní de Relaciones Exteriores, Said Khatibzadeh.

En junio, los negociadores habían culminado una primera fase de conversaciones con un tono positivo, diciendo que se estaba "cerca" de un acuerdo, pero la perspectiva cambió con la llegada al poder del presidente ultraconservador iraní, Ebrahim Raisi.

Irán ignoró durante meses los llamados de países occidentales de reiniciar las conversaciones, mientras fortalecía su programa nuclear.

Por su parte, la UE consideró "crucial retomar (la reunión) donde se dejó y trabajar para encarrillar el acuerdo lo antes posible".

Antes de este encuento en Viena, el enviado estadounidense para Irán, Rob Malley, había dicho que la actitud de Teherán "no augura nada bueno para las conversaciones".

El acuerdo de 2015, conocido como Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por sus siglas en inglés), contemplaba levantar algunas sanciones económicas contra Irán a cambio de límites estrictos a su programa nuclear.

Pero el programa comenzó a desmantelarse en 2018 cuando el entonces presidente estadounidense Donald Trump se retiró y reimpuso sanciones a Irán.

Al año siguiente, Teherán respondió excediendo los límites a la actividad nuclear definidos en el acuerdo.

En los últimos meses comenzó a enriquecer uranio a niveles sin precedentes y ha restringido las actividades de los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), la agencia de la ONU a cargo de supervisar las instalaciones iraníes.

El director del OIEA, Rafael Grossi, visitó Teherán la semana pasada con la esperanza de abordar varios puntos contenciosos entre la agencia e Irán. Sin embargo, dijo al regresar que no había logrado avances en los temas que planteó.

Para no agravar la situación, diplomáticos occidentales decidieron no presionar por una resolución crítica de Irán la semana pasada durante la reunión de la junta de gobernadores del OIEA.

"La renuncia de Irán de alcanzar un compromiso relativamente claro con el OIEA es negativo para el próximo diálogo", según Henry Rome, especialista de Irán del Eurasia Group.

"La situación de los avances nucleares iraníes es cada vez más precaria", señaló por su parte Kelsey Davenport, experta de la Asociación de Control de Armas.

Davenport dijo la semana pasada a periodistas que "si bien el gobierno de Trump fabricó esta crisis, las acciones de Irán la están prolongando".

"Irán se comporta como si Estados Unidos fuera a ceder primero pero (...) la presión es un arma de doble filo" que puede acabar con cualquier perspectiva de restaurar el pacto, agregó.

Un punto especialmente preocupante para el OIEA es una unidad de fabricación de componentes de centrifugado en Karaj, cerca de Teherán.

El OIEA no ha atenido acceso a las instalaciones desde que sus cámaras fueron dañadas por un "acto de sabotaje" en junio. Irán acusó a su archienemigo Israel de atacar la planta.

"Si hay brechas en el monitoreo del OIEA, creará rumores de que Irán se involucró en actividades ilegales, que tiene un programa encubierto, haya o no evidencia de ello", señaló Davenport, quien advirtió que eso podría "socavar las perspectivas de mantener el acuerdo".

En las negociaciones, además de Irán, estarán diplomáticos de Reino Unido, China, Alemania, Rusia y Francia. Estados Unidos participará de manera indirecta.

También se tiene que tener en cuenta a Israel, cuyo jefe de la diplomacia, Yair Lapid, viajó el lunes a Europa con la intención de cambiar las posiciones de Londres y París.

"Trabajamos día y noche para impedir que el régimen iraní tenga un día un arma nuclear", afirmó en un artículo firmado con su homóloga británica Liz Truss en el diario Telegraph.

"Queremos que estas negociaciones lleguen a buen término. Pero si no es así, todas las opciones están sobre la mesa", advirtió la ministra británica, tras su reunión con el responsable israelí.

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