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7 a 0... ¡Ya dejen de decir que seremos campeones del mundo!

España ubicó a Costa Rica con una dolorosa paliza de 7 a 0

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¡Qué ilusos fuimos!... Creernos eso de que podíamos ser campeones del mundo, ilusionar a la gente con un mensaje que si bien es cierto es correcto, positivo y no conformista, se dimensionó a una fantasía imposible. Y España nos aterrizó con una paliza de escándalo: 7 a 0 y pudieron ser más.

Razón tenían Jackie Álvarez y Hernán Medford cuando opinaron contra corriente, ‘está bien ser positivos, pero debemos ser realistas’, decían en sus discursos.

Razón tenía la periodista española que se burló en la cara de Yeltsin Tejeda, quien sostuvo la ilusión de que se puede ser campeón del mundo ante ella y su risa nos tocó el orgullo. Nos duele, pero tiene razón.

España le metió 7 a 0 a Costa Rica en el debut mundialista y aunque perder estaba en las quinielas de muchos ticos, la Sele defraudó con números de espanto. No hubo llegadas a gol, remates directos, indirectos, tiros de esquina, un dribling, una pizca de respeto. ¡No hubo nada! Hasta barata salió la paliza.

La Furia Roja, que quizás sí salió con furia para enfrentar a esa selección de Centroamérica que quería ser campeona del mundo, nos puso los pies en la tierra en apenas once minutos. Dominio absoluto, posesión, paredes, taquitos, juego por el centro, por las bandas y goles.

Mister Chip, el querido estadígrafo español, tiró al medio tiempo una estadística que nos puso a hacer historia y que sonrojó a Costa Rica entera.

España hizo 549 pases en el primer tiempo, la cantidad de pases más elevada en un cualquier tiempo en toda la historia de los mundiales. Y Costa Rica, la querida Sele, fue quien recibió esos duros números.

Así de cruel. A Costa Rica le queda de lección algo. No basta con creérsela, no basta con buena actitud, ni con ganas. Se necesita calidad, fútbol, manejo de algunos conceptos básicos a nivel defensivo porque cuando quisimos presionar al inicio del complemento, ni siquiera eso hicimos bien. Era una marca pasiva, sin roce al cuerpo contrario, como esperando a ver qué hacía el rival. Francisco Calvo era el único que hacía sentir su presencia ante los rivales.

El primer gol cayó apenas a los once minutos mediante Dani Olmo, quien recibió en el área luego de una combinación de los españoles, dar un giro con la marca de Óscar Duarte encima, y definir ante el portero Keylor Navas.

El segundo gol fue a minuto 20, en otra jugada llena de paredes de los españoles. Jordi Alba centró desde la izquierda y Asensio la pegó de seguido y Navas no pudo detener el remate.

A la media hora, Duarte le cometió un penal clarísimo a Alba y Ferrán Torres transformó el penal en gol.

Ferrán Torres también metió el cuarto, en una extraña jugada donde Bryan Oviedo, muy desbordado y Navas no se entendieron y el español los madrugó. España caminaba.

Ya con el 4 a 0, Costa Rica lo intentó. Dentro del vendaval que era España, el equipo intentó ir al frente, de forma atropellada, con voluntad pero sin fuerzas, ofuscados mentalmente.

Y en ese intento de cinco minutos, España se sacudió, aceleró, abrieron por la izquierda y Morata le mandó un pase espectacular a Gavi, que metió el borde externo y la mandó a guardar para meter el quinto gol.

Ya a esas alturas, ni un solo tico creía en el campeonato del mundo, lo único que queríamos era que al menos llegaran al marco contrario. ¡Que en bola muerta, Kendall Waston lo intentara o que el reloj corriera rápido para apagar el tele, almorzar y llorar la masacre en silencio!

Pero cayó el sexto al 89, cuando quedó un balón suelto en el área y Carlos Soler le dio con todo. Nada qué hacer.

Ya en reposición, cayó el sétimo que muchos ticos no vieron. España bailó a la zaga tica y Morata venció a Navas.

De feria, el árbitro repuso ocho minutos, que fueron eternos. Costa Rica hizo el papelón y ya no nos digan que serán campeones, solamente terminen con dignidad, rematen a marco y aunque sea, hagan un gol.

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