El alcalde de Nápoles, Luigo de Magistris, anunció que el Estadio San Paolo, de la ciudad del sur de Italia se rebautizará con el nombre de Diego Maradona, como homenaje al legendario jugador argentino.
“¡Cambiamos el nombre del Estadio San Paolo a Diego Armando Maradona!”, escribió De Magistris en su cuenta de Twitter.
El estadio napolitano se iluminó en honor del exfutbolista del Nápoles y algunos fans se citaron en la que fue la vivienda de Maradona, durante su estancia en Italia.
Maradona guio al Nápoles a sus dos únicos títulos de la Serie A (1987 y 1990), lo que le convirtió en una leyenda para todos los napolitanos.
“Diego hizo soñar a nuestro pueblo, redimió Nápoles con su genio. Diego, napolitano y argentino, nos diste alegría y felicidad. Nápoles te ama”, añadió el alcalde.
Hinchas lo lloran
Nápoles lloró este miércoles incrédula la muerte de Maradona, su rey, su ídolo, que redimió en la década de los 80 a una de las ciudades más pobres de Italia con su genialidad y alegría.
“Adiós, rey del fútbol”, decían los afiches fúnebres con que los hinchas tapizaron la ciudad para anunciar su muerte.
Cientos de hinchas salieron al céntrico barrio Quartieri Spagnoli, ante el mural gigante de Maradona con la camiseta celeste número 10 para rendir homenaje al jugador que es “San Gennaro, santo patrón, figura inmortal”.
Flores, velitas y mensajes escritos comenzaron a ser depositados frente al mural, pese a que la ciudad es zona roja por el alto contagio de coronavirus.
“Se va un pedazo de nosotros”, confesó conmovido Ivan Zazzaroni, director del diario deportivo Corriere dello Sport, con la voz entrecortada ante las cámaras de la televisión pública.
“Nunca imaginé decir adiós a Maradona”, reconoció Enzo Cucchi, otro reconocido periodista deportivo.
“Maradona no está muerto. Simplemente se fue a jugar de visitante”, reaccionó el director de cine italiano Paolo Sorrentino, quien tiene una verdadera adoración desde niño por el campeón argentino.
Sorrentino además acaba de terminar su nueva película, rodada en Nápoles, titulada “Fue la mano de Dios”, un homenaje a su equipo y al Pibe de Oro.



