Con solo 16 años, el cartaginés Aarón Fernández consiguió clasificar al Campeonato Mundial de Triatlón 2026, que se disputará del 23 al 27 de septiembre en Pontevedra, España; sin embargo, después de ganarse el boleto por mérito deportivo, ahora él y su familia enfrentan otra competencia: reunir el dinero para que pueda representar a Costa Rica.
Hace 15 días, la familia brumosa celebró que Aarón clasificó al Mundial, gracias a su desempeño en el Campeonato Nacional realizado en Quepos.
La alegría fue enorme, pero duró apenas unos minutos porque luego llegaron las cuentas.
El viaje, la inscripción, el hospedaje, la alimentación, el traslado de la bicicleta y otros gastos hacen que la familia necesite alrededor de $4.800 (¢2,2 millones) para que viaje él solo.
Aun así, rendirse nunca ha sido una opción ni para Aarón ni para su familia.
Todos los días se levanta entre las 3:30 a.m. para cumplir con su primer entrenamiento. Después va al colegio, regresa a casa, vuelve a entrenar y por la noche saca tiempo para estudiar, sacrificios que le siguen dando frutos.
“Me levanto a entrenar, después voy al cole y cuando salgo, vuelvo a ir a entrenar. Todo se acomoda con los años y la experiencia”, contó el joven, quien actualmente cursa décimo año y sueña con estudiar Ingeniería en Sistemas.
Detrás de cada medalla hay una familia que también hace sacrificios
Detrás de cada entrenamiento están sus papás, Linneth Fernández y Pablo Fernández, además de sus hermanos y sus abuelos, quienes han convertido el sueño del joven en un proyecto familiar.
En la casa ya casi no existen los fines de semana para descansar.
Mientras muchos aprovechan para dormir un poco más, ellos madrugan para acompañarlo a entrenar o viajar a una competencia.
“Prácticamente, la vida de la familia gira alrededor de los entrenamientos y las competencias. Todo se organiza según lo que ellos tengan que hacer”, explicó Linneth.
Lo que muchas personas ven únicamente como una competencia de natación, ciclismo y atletismo, para ellos representa mucho más: alimentación especializada, fisioterapia, mantenimiento de bicicletas y, muchas veces, también renunciar a otras cosas.
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“Si se daña la bicicleta o necesita unos tenis, prácticamente hay que cambiar las prioridades. A veces, hay que decirles no a unas vacaciones porque primero está el deporte”, contó Pablo.
El esfuerzo, aseguran, vale completamente la pena, no solo porque Aarón ya clasificó a un Mundial. También porque ven en el deporte una herramienta para formar personas disciplinadas y alejadas de los problemas que hoy afectan a muchos jóvenes.
Esperan que alguien les tienda una mano
Desde que recibieron la confirmación de la clasificación, la familia comenzó una nueva carrera, esta vez fuera de las competencias.
Organizaron rifas, preparan bingos y otras actividades para recaudar fondos, mientras amigos, familiares e incluso personas que no los conocen se han unido compartiendo la historia de Aarón.
Linneth reconoce que la respuesta de la gente los ha sorprendido.
“Nunca pensamos que íbamos a recibir tanto apoyo. Hay muchísimas personas que han aportado un granito de arena, que han compartido la publicación o simplemente nos han enviado un mensaje de ánimo. De verdad no tenemos cómo agradecerles”, dijo con la voz entrecortada.
A pesar de ese apoyo, están lejos de alcanzar la meta y saben que el tiempo está en contra, por lo que también comenzaron a tocar puertas.
Presentaron una solicitud de apoyo al Comité Cantonal de Deportes, que les facilitó el uso de la piscina para algunos entrenamientos, y enviaron una carta a la Municipalidad de Cartago, donde esperan poder reunirse con el alcalde Mario Redondo para exponer el caso. Hasta el momento siguen a la espera de una respuesta.
Para la familia, cualquier ayuda puede marcar la diferencia; si usted quiere sumar, puede hacer un Sinpe Móvil al número 71712604, a nombre de Linneth Fernández.
“No solo es el sueño de Aarón, también es una apuesta por la juventud”
Más allá del apoyo económico, Pablo Fernández considera que respaldar a jóvenes deportistas también es una forma de apostar por un mejor país.
Mientras muchos adolescentes aparecen en las noticias por hechos relacionados con la violencia o las drogas, él ve en el deporte una oportunidad para construir historias diferentes.
“Es preferible cambiar prioridades e invertir en algo tan sano como el deporte que por tener que internar a un hijo por drogas. Esto forma disciplina, responsabilidad y les enseña a luchar por sus sueños”, aseguró.
Linneth coincide con ese mensaje y cree que la historia de su hijo representa a muchos otros jóvenes que trabajan en silencio por alcanzar una meta.
Aarón asegura que seguirá preparándose como si el viaje ya estuviera asegurado, porque no quiere que la falta de recursos le impida llegar en las mejores condiciones al Mundial.
“Quiero agradecerles a todas las personas que me han apoyado. Si no pueden ayudarme económicamente, compartir mi historia también significa mucho para mí. Gracias por creer en este sueño y por ayudarme a representar a Costa Rica”, concluyó.





