Sergio Alvarado.4 noviembre, 2020
Álvaro Saborío se fue de doblete este miércoles en la Liga Concacaf. Foto: Concacaf
Álvaro Saborío se fue de doblete este miércoles en la Liga Concacaf. Foto: Concacaf

Alajuelense cumplió con los deberes: se quitó de encima sin mucha bronca al Cibao de República Dominicana con una victoria por 3-0 y clasificó a los octavos de final de la Liga Concacaf.

Un doblete de Álvaro Saborío y otro pepino de Carlos Mora forjaron la victoria del León.

En la cancha del Morera Soto más de uno hubiera querido ser un pez, como canta el dominicano Juan Luis Guerra, para moverse con más facilidad en una gramilla empozada por los baldazos que han caído en el país toda esta semana como efecto secundario del huracán Eta.

Para desgracia del cuadro visitante, ninguno de sus jugadores tenía la gracia o el ritmo del ícono del merengue dominicano y desde el puro arranque, a como pudieron, los manudos se adueñaron de todo.

Ni siquiera los consejos de Víctor “Mambo” Núñez y Jostin Daly le sirvieron al Cibao para al menos competirle a la Liga porque realmente se quedaron muy cortos.

Los locales entendieron rápido que dadas las condiciones del terreno de juego, tratar de jugar pie a pie era un error, por lo que apostar por el juego aéreo, brincándose líneas se volvió necesario. La cancha no se prestaba para salón de baile.

No hay que confundirse, todo mundo sabe que la gramilla de la Catedral es un canchón, pero ante la cantidad de agua que ha caído, más bien demostró que tiene buen drenaje porque pese a que había buenos charcos, siempre se pudo jugar.

La lluvia dificultó mucho el buen tratamiento de la pecosa. Foto: Concacaf
La lluvia dificultó mucho el buen tratamiento de la pecosa. Foto: Concacaf

Pese a tener 10 bajas por covid-19, con nombres importantes como Leonel Moreira, Bryan Ruiz o Jonathan Moya, los erizos no los echaron mucho de menos, porque igual les quedó buen cuadro para competir.

Chamacos que generan ilusión como Carlos Mora, Geancarlo Castro y Brandon Aguilera pudieron volver a tener minutos después de las buenas sensaciones que dejaron en el clásico que ganó la Liga 3-2 en Tibás el sábado pasado.

Los manudos tenía un líder por cada línea, entonces el asunto de las bajas no se volvió un detalle significativo, salvo porque en banca apenas tenía a cinco jugadores contando un portero.

A los 19 minutos el León dio el primer golpe, con el gol de cabeza de Fernán Faerrón, el cual el réferi hondureño Selvin Brown anuló sin razón por una posición prohibida inexistente.

Hablando de cosas inexistentes, así fue el penal que pitó el árbitro por una supuesta falta del defensor Javier Graieb sobre Barlon Sequeira en la esquina izquierda del área porque en las tomas se vio que ni lo tocó.

Barlon Sequeira fue el más dulcito para las patadas de los dominicanos Foto: Concacaf
Barlon Sequeira fue el más dulcito para las patadas de los dominicanos Foto: Concacaf

Penal o no, Álvaro Saborío no perdonó desde el manchón blanco con un remate con el que engañó al joven arquero del Cibao.

Barlon, que fue una pesadilla para los isleños, tomó la pecosa luego de que el defensor Ismael Díaz no pudo rechazar la pecosa ante un servicio de Alex López.

Sequeira entró al área por la izquierda y puso pase de la muerte para que Carlos Mora, que es derecho, le metiera un zurdazo de seguido a los 36 y que terminaría en el fondo de las redes.

Para el meta erizo Mauricio Vargas fue un partido como el que se desean muchos porteros, sin mayores sobresaltos, su papel fue el de hacer saques de puertas o tomar uno que otro centro.

Al partido prácticamente le sobró el segundo tiempo.

Para la complementaria entraron Aguilera y Dylan Flores, quienes son los que se combinaron para ponerle a Sabo el tercer pepino, el goleador erizo la bajó de pecho y le dio de seguido desde fuera del área y aunque el remate era atajable, al portero se le escurrió el empapado balón al 82 para el 3-0.

Apenas para el registro y la anécdota, Juan Pablo Ledezma, el hijo del Cachorro, Froylán Ledezma, entro al 86 para realizar su debut en un partido con el equipo mayor con tan solo 15 años, sin embargo, ni bola tocó.

De esta manera Alajuelense quedó sembrado para jugar ante el San Francisco de Panamá en una fecha aún por definir que sería en la última semana de noviembre para seguir con su buen ritmo en su regreso a una competición internacional luego de tres años y tres meses de ausencia.