Sergio Alvarado.20 enero
La Liga la sufrió bastante para amarrar su boleto a la final de la Liga Concacaf. fotografía de Prensa de la Liga.
La Liga la sufrió bastante para amarrar su boleto a la final de la Liga Concacaf. fotografía de Prensa de la Liga.

Cuando un equipo tiene estrella, a veces las cosas salen hasta cuando no se juega bien. Eso le pasó a Alajuelense, que sufrió más de la cuenta para avanzar a la final de Liga Concacaf.

Los manudos sufrieron como hace meses no lo hacían. El duelo entre los leones centroamericanos sacó chispas, pero al final, desde los tortuosos penales, el rey de la selva del área es tico.

Los manudos y olimpistas quedaron 0-0 en el tiempo regular, lo que obligó a ir a una ruleta rusa que fue perfecta para la Liga porque metió cinco goles en cinco remates.

Bryan Ruiz, Yurguin Román, José Miguel Cubero, Fernán Faerron y el mexicano Daniel Arreola cumplieron su tarea y pusieron a los erizos en la final con sus remates.

El fallo del arquero catracho, Harold Fonseca, en el cuarto lanzamiento fue lo que definió la balanza.

El rival de los manudos en la final se definirá el viernes en la semifinal entre el Saprissa y el Arcahie de Haití.

Hubo rival

Desde hace meses en el torneo local a la Liga nadie se la ve, ganó la 30 sin apelación alguna, se reforzó hasta los dientes para revalidar su título, pero el Olimpia, digno rival, estuvo a punto de pasearse en el buen momento manudo.

Los catrachos llegaron con un plantel lleno de bajas por el tema del covid-19 y lesión, entre ellos su arquero titular, por eso se apuntaba a una Liga como clara favorita.

Claro, igual se estaba jugando ante el bicampeón de Honduras, el rival más pesado del torneo afuera de los ticos, sin embargo, el león rojinegro no fue el mismo felino que estábamos acostumbrados a ver.

Apenas a los dos minutos, en la primera de peligro, la Liga pudo haberse adelantado con un remate de Alonso Martínez que pegó en el horizontal, muy, muy cerca.

Olimpia respondió con un tiro de Eddie Hernández que se fue pegadito al marco de Leonel Moreira, la mejenga empezó apretada y con buenas sensaciones en ambos lados, pero eso se fue diluyendo.

En un juego clave, la Liga no pudo lucir con claridad, en el primer tiempo dio la impresión de manejar las acciones, pero sin generar jugadas de verdadero peligro en el arco catracho.

Muchos esperaban que fuera el partido para que Marcel Hernández se destapara, que en un escenario internacional el hombre se la creyera, pero la mejenga la costó bastante.

Aunque quedó demostrado que Johan Venegas --ausente porque ya jugó el torneo con Saprissa-- es el único que se entiende con el cubano, porque Montenegro tuvo un par de chances para dársela y prefirió tirar.

A los 37 Marcel pegó una que se fue cerca, pero no lo suficiente, a los delanteros los perjudicaba además un extraño juego de pelotazo poco común en la Liga, lo que guerreaba a los atacantes ante una defensa alta y fornida de los albos.

Si para el segundo tiempo la fe era que la cosa mejorara, pues no, más bien empeoró, porque Olimpia se espabiló en ofensiva y se manifestó con las mejores oportunidades.

A los 47 Jerry Bengtson pegó una que Leo pudo desviar apenas con un buen estirón y un minuto después Edwin Rodríguez la pegó al palo derecho del arco erizo.

Un chaparrón estaba cayendo sobre la cabaña tica, un cabezazo de Hernández se fue cerca y los temores de los manudos crecían con lo que estaban viendo en la cancha, como dice la pieza de Miriam Hernández, “huele a peligro”.

La Liga pudo mejorar un poco por la salida de Brandon Aguilera, al chamaco le costó mucho la mejenga, José Miguel Cubero en su lugar dio un poco más de estabilidad.

La zozobra, sin embargo, no acababa, los erizos no conseguían opciones claras, es más, no ligaban dos pases seguidos, mientras que Moreira empezó a salvar la tanda y a aguantar la metralla.

Al final faltó claridad, calma, toque y sobre todo fútbol, todos los ingredientes que le permitieron a los rojinegros alzar la 30.

Esto debe servir como lección: la Liga no es invencible y una mala noche puede salir muy cara. Esta vez fue que los penales jugaron a favor, ojo con eso.