Algo inusual ocurrió este spabado en el estadio Alejandro Morera Soto durante el juego entre Alajuelense y Saprissa.
Corría el minuto 42 del clásico nacional cuando, de repente, la Catedral rojinegra quedó a oscuras.
¿La razón? Dos de las torres que iluminan la casa de los liguistas se apagaron.
A oscuras
De inmediato, los aficionados sacaron sus celulares para que no se apagara el ambiente.
El árbitro Juan Gabriel Calderón activó el protocolo correspondiente, a la espera de que regresará la electricidad.
Los jugadores de ambos equipos se reunieron para definir temas tácticos, mientras el árbitro decidía reiniciar el juego.
