En la carrera de Álvaro Saborío como futbolista alguna vez se ha hecho un colocho tratando de definir un remate o despejando una bola, pero lo de este lunes fue de otro nivel y lejos de las canchas.
La leyenda de la comedia latinoamericana Mario Moreno “Cantinflas” habría estado orgullosísimo de haber oído la declaración del atacante en el juicio del siglo.
La Real Academia Española define la palabra cantiflear como el decir algo sin ninguna sustancia, tal como fue la declaración de Saborío; más de una respuesta se quedó a medio camino, como que iba y como que venía, pero como que se devolvía...
En varias ocasiones se contradijo. A los abogados que lo propusieron como testigo --los que representan la causa que interpusieron Bryan Ruiz, Celso Borges y Keylor Navas-- les dijo una cosa. A los representantes legales de Adrián Gutiérrez y de Juan Carlos Román les dijo otra y agregó detalles cuando respondió a las preguntas adicionales de los jueces.
A diferencia de lo conseguido en su exitosísima carrera en el fútbol, en la que ha pegado por saber manejarse en la cancha, en la sala de juicio parecía un carajillo nervioso por el debut.
Fue usual que los abogados defensores y los jueces le tuvieran que repetir preguntas ya que en varias ocasiones las respuestas dejaban el asunto a medio palo. Y eso cuando respondía y no salía con la ya conocida “no me acuerdo”, que se coló por todo lado en su declaración.
El delantero de San Carlos manifestó al inicio que en la reunión que tuvieron los capitanes con el entonces presidente de la Fedefútbol Eduardo Li, les consultaron qué les parecía la continuidad del técnico Jorge Luis Pinto y ellos dijeron que no estaban de acuerdo.
“Hablamos todos en esa reunión. Cada uno dio su punto de vista”, detalló Saborío.
Cuando se le consultó si recordaba si alguna persona dijo estar dispuesta a perder partidos si Pinto continuaba, respondió: “Eso no se dijo. Nadie dijo nada de eso”.
O sea, según esa versión, ni Keylor, ni Bryan, ni Celso Borges dijeron que se perderían partidos a propósito...
La abogada Gianna Cersósimo, representante de los jugadores, le preguntó a Saborío entonces por cada uno en específico.
Hasta ese momento, cuando la bola estaba del lado de quienes lo llamaron el hombre estaba tranquilo, como si fuera un calentamiento. Todo fluía sin bronca.
Saborío negó que Keylor le hubiera golpeado la mesa a Eduardo Li, como este afirmó en su declaración del lunes de la semana pasada.
Esa fue otra respuesta que el goleador dio con seguridad y claridad, de manera directa.
Menos de cuatro minutos y medio duró Álvaro respondiendo las preguntas de los abogados que lo propusieron como testigo y a quienes nunca les respondió “no me acuerdo”.
Arrancó la cantinfleada
Luego del brevísimo interrogatorio de la parte acusadora, la bola pasó al bando contrario y esa mejenga sí estuvo brava. Al capitán norteño --como se dice popularmente-- le apredrearon el rancho y empezó la cantinfleada.
Las insistentes preguntas de los abogados Róger Guevara y José Luis Campos empezaron a apretar a Saborío y a ponerlo incómodo. Las contradicciones no tardaron en llegar.
Le costó responde incluso preguntas sobre si había visto memes relacionados con lo que ha salido del juicio o si había visto noticias sobre el proceso.
“¿Me puede decir qué tipo de comentarios ha visto sobre este juicio?”, le preguntó Campos. “Diay, no sé, lo que escribe todo mundo, no le tomo mucha importancia”, respondió el jugador
“¿Qué es lo que escribe todo el mundo?”, repreguntó el abogado. “Diay, los memes”, dijo Saborío; “¿podría darme un ejemplo?”, insistió Campos. “Ahora no recuerdo, eso no es importante”, opinó el jugador.
A Saborío le consultaron cuándo y cómo se enteró de que sería testigo en el juicio del siglo y dijo que cinco o seis meses atrás, cuando jugaba en Alajuelense. Se lo pidió Bryan Ruiz, afirmó.
Luego aparecieron contradicciones que iban enredando el testimonio y hasta dio respuestas diferentes a preguntas similares.
Primero dijo que Eduardo Li fue quien lo había citado a la reunión en la que hablaron de Pinto, después dijo que habían sido los capitanes de la selección por medio de un chat y para rematar acabó diciendo que no recordaba cómo fue la convocatoria a la cita.
Sabo tampoco pudo contestar si Keylor, Bryan y Celso estaban en contra de la continuidad de Pinto en la Sele. “No sé, cada uno dijo que opinión aparte. Yo le puedo decir lo que dije yo, que la relación estaba un poco dañada con el profesor y que nos iba a costar mucho seguir con él”.
“Usted manifiesta que no se acuerda nada de lo que dijeron los señores Navas, Borges y Ruiz, ¿recuerda qué dijeron en esa reunión los señores Eduardo Li y Rodolfo Villalobos?”, preguntó Campos. “Tampoco me acuerdo”, respondió Saborío.
“Don Álvaro, ¿usted sabe qué es lo que se está discutiendo en este proceso?”, cuestionó Campos. Saborío dijo que sí y entonces el abogado remató: “¿Qué es?”.
“Estee, diay, están denunciando a don Adrián”.
“¿Sabe por qué razón”.
“Por difamación”.
“¿Qué es lo que los demandantes alegan por difamación”.
“Que se dijeron cosas que no se dijeron”.
Seguidamente llegó una de las preguntas claves del abogado, que era si Sabo había oído la entrevista que dio el doctor Gutiérrez al programa 120 Minutos. Esas palabras son el origen de la bronca porque fue en ese espacio donde Gutiérrez dejó caer la bomba: hubo jugadores que amenazaron con perder partidos si el profe Pinto seguía en la Tricolor.
“No la escuché”, respondió Saborío.
“¿A don Juan Carlos Román dos días después?”, preguntó Campos.
“No lo escuché, tampoco”, agregó el sancarleño.
“¿Cómo sabe que lo que decía eran cosas que no son ciertas si usted dice que no escuchó la entrevista de don Adrián?”, le tiró Campos.
De esta manera el abogado lo fue metiendo en un zapato. Saborío afirmó que era respetable todo lo que se dijo en la reunión con Li, así que el abogado le preguntó cómo si se acuerda de que se trataron temas respetables si antes no recordaba qué se había dicho.
“Diay, usted me pregunta y yo le respondo lo que usted me dijo”, atinó a responder.
Luego de casi 40 tortuosos minutos, los abogados soltaron a Saborío. Las preguntas duraron menos que un tiempo en una mejenga, pero seguramente el delantero lo recordará como una eternidad.
Es que como decía Cantinflas: “¡Ahí está el detalle! Que no es ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario”.


