Diario Olé.26 mayo
La canchita de fútbol de la Villa Azul. Foto: Diario Olé
La canchita de fútbol de la Villa Azul. Foto: Diario Olé

Los casos de COVID-19 en Argentina se multiplicaron en las últimas semanas y los principales focos de contagios se encuentran en los barrios más humildes, sobre todo en la Ciudad de Buenos Aires donde se siguen armando mejengas.

Pero más allá de los infectados y fallecidos que se produjeron en las villas 31 de Retiro y la 1-11-14 del Bajo Flores, la noticia en los últimos días fue la cantidad de contagiados en la Villa Azul, barrio que se encuentra en el límite entre Quilmes y Avellaneda.

Tras los testeos realizados por las autoridades se confirmaron 92 casos positivos en una zona donde viven casi 3.000 personas y hay más de un centenar que están en condición de sospechosos. Por ese motivo, la villa fue vallada y bloqueada para aislarla.

Según algunos vecinos, la causa de tantos casos se debe a los campeonatos de fútbol que se siguieron desarrollando durante la cuarentena en la cancha de césped sintética que está dentro del barrio.

“Nadie se lo tomó en serio. Los pibes se la pasaban chupando y jugando al fútbol en la cancha. Yo no fui a cortar la luz porque me iban a matar, pero se veía que esto iba a pasar”, le contó Marcos Bonda, vecino del barrio, al diario La Nación.

La Villa Azul, vallada para respetar el estricto aislamiento Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo
La Villa Azul, vallada para respetar el estricto aislamiento Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo

Algo que Virginia González Algañaraz, secretaria de salud de Avellaneda, le confirmó a dicho medio.

“En cuanto a la cancha de fútbol, tratamos de dispersar a la gente, pero es difícil a veces que acaten las normas”.

Otro vecino, Manuel González, reconoció lo de los torneos de fútbol en la canchita de césped sintético.

“Es verdad, acá se arman partidos hasta las cinco de la mañana y viene todo el mundo. Hasta había campeonatos femeninos. No se respetó la cuarentena. Yo también jugué, me hago cargo. Hay que decirlo, nos equivocamos”.

La explosión de casos en la Villa Azul generó que el Gobierno decidiera aislar al barrio con vallas para bloquear la entrada y salida de los vecinos, además de la custodia policial permanente.

Sólo pueden salir los que tengan algún motivo de salud. En cuanto a la comida, se están repartiendo bolsones con alimentos.

El ministro de Salud bonaerense, Daniel Gollán, resaltó que una situación similar a la que vive Villa Azul podría replicarse en otros de los 1.800 barrios populares que tiene la provincia.

“Es por eso que, por ejemplo, entre el jueves y el viernes vamos a hacer el mega operativo Detectar en la Villa Itatí (que se ubica al otro lado de la Azul). Ahí hay siete casos que no son focalizados, pero no se puede perder la vigilancia. Apenas se inicien estos focos hay que caer y apagarlos”, dijo Gollán.