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¡Basta de vergüenzas! Costa Rica Rica se hunde de la mano de Ronald González

Selección nacional se volvió el comodín de la Concacaf

¡Basta de vergüenzas, de ridículos, de bailes, de enlodar cada vez más el nombre de Costa Rica, pero sobre todo, basta de Ronald González! Si queremos soñar con Catar 2022 hay que actuar ya. Ahora.

La mejenga de este miércoles contra Estados Unidos fue una mancha más, la goleada por 4-0 nos trató bien, porque era para que nos llenaran el saco y hacer un papelón histórico ante un rival que nos tiró el equipo B y aún así le alcanzó para golearnos.

Cuando uno creía que la Sele no podía decepcionar más, ¡pooommm, tómala!, nos metió un baile un equipo que apenas jugó a media máquina con suplentes y que se movía a placer.

Ronald González convirtió a la selección nacional en el hazmerreír del área, más risible que sus excusas en conferencias es el terrible juego de la Sele, que no arma ni un lego de dos piezas y es indefenso, en ofensiva es más peligro un ataque de peluches. No tiene idea que hace en el campo ni a que juega.

¿Qué hemos hecho en el último año y medio además del ridículo?

Estados Unidos llegó cuando le dio la gana, el primer tiempo no acabó 5-0 solo porque Dios es muy grande o porque en algunas ocasiones los gringos remataban hasta sin ganas de lo fácil que llegaban.

Costa Rica no llegó nunca, ni se asomaba al marco del arquero Ethan Horvant, del cual nos dimos cuenta del nombre porque lo vimos en la alineación, porque en la transmisión no lo nombraron ni una sola vez en el primer tiempo.

Por la cantidad de brete que tuvo Horvant en el encuentro ante México en la Liga de Naciones, acá tuvo todo el descanso que quiso.

Por dicha el técnico norteamericano, Greg Berhalter, fue compasivo y no nos tiró de titulares a Pulisic, McKennie, Reyna, Dest y todas sus estrellas que están jugando en equipos top de Europa.

A los estadounidenses no le aguantamos ni pa’l arranque, apenas a los siete minutos ya nos clavaron con la misma facilidad que entraron siempre.

Desde atrás de la línea de media cancha se filtró un baló a la banda izquierda para Antonee Robinson, quien corrió la banda solo, robándole la espalda a Keysher Fuller, la puso al centro del área adonde apareció Brenden Aaronson para definir ante los enredos de la defensa Tricolor.

Los primeros 20 minutos fueron una congoja tremenda... igual que todo el partido, pero en el arranque nos pudieron zampar por los menos tres, ellos tenían una posesión de pelota de 80%. Los ticos no podían ni oler la pecosa.

Cuando pasó la media hora y la cosa seguía 1-0, era de sorprenderse, pero la verdad es que estábamos atrapados en el ritmo de Estados Unidos, apenas quisieran apretar nos iban a joder.

Y así lo hicieron a los 41 cuando estaba por cerrar el primer tiempo y para Ronítal seguro estábamos sacando un resultadazo, otro balón en profundidad desde atrás de media cancha nos volvió a joder.

Mark McKenzie la filtró a Dariyl Dike, a quien nadie lo pudo frenar, madrugó a una defensa de la Sele más que dormida y en el mano a mano liquidó a Leonel Moreira sin bronca alguna.

Tortura

Si para el segundo tiempo, un montón de ticos no habían quitado la mejenga era por puro masoquismo o morbo de ver cuántos más nos clavaban, porque no había forma de cambiar el rumbo.

Otra vez nos clavaron al inicio con facilidad y aprovechando los horrores de la zaga tricolor, Reggie Cannon cortó un pésimo pase de Yeltsin Tejeda saliendo del área y el jugador del Boavista de Portugal definió con mucha clase, le quebró la cintura a Francisco Calvo con una finta y la puso al primer palo. 3-0 al 51.

El cielo en el estadio Río Tinto en Utah estaba precioso, azul, despejado, con buen sol, ideal para el entrenamiento que tenía la selección estadounidense contra un sparring muy flojo.

Bajo ese sol tan bello, se firmaba la salida de Ronítal y su combo, no puede uno pensar que vaya a suceder otra cosa, no tendría ningún sentido que eso no sucediera salvo que confirmar los rumores que la Fedefútbol se convirtió en un club de amigos.

Rodolfo Villalobos también deberá apechugar parte del fracaso, apostar por un “proceso” que jamás lo fue, que nunca dio muestras de avance ni llegar a puerto alguno.

Para redondear la goleada y despedir a González con otro bañazo más, cayó el 4-0, un penal muy torpe de Giancarlo González, que tiró una patada a la espinilla de Giovannie Reina, clarísimo. El jugador del Borussia Dortmund convirtió la sanción en gol.

Costa Rica es el hazmerreír de Concacaf, bajo la gestión de Rónald solo le ganamos a la “poderosa” Curazao, pocas veces hemos visto tantos ridículos juntos, una selección tan perdida, tan desdibujada. Es inobjetable, es hora de actuar ya, la cuerda no da para más. ¡Basta!

Sergio Alvarado

Sergio Alvarado

Periodista de La Teja, especializado en deportes. Graduado de la Universidad Internacional de las Américas.