Don Rafael Díaz es un vecino del Barrio López Mateos, en San Sebastián, que a sus 82 años tiene la felicidad de compartir aún con su esposa, hijos, nietos y familia en general y puede salir a pasear sin ningún problema con su microbús Volkswagen 1965.
Para cualquier que vea el vehículo de don Rafa sabe que es toda una joyita, un tesoro de esos que se ven poco por la calle y que muchos desearían, por lo que las ofertas para comprársela nunca le faltan, pero para él sencillamente no hay dinero que lo valga.
Un Volkswagen bocho lleno de historia familiar
Díaz tiene el vehículo desde la década de los 80, luego de adquirirlo y repararlo para que quedara a la perfección, entonces se dedicó a pasear con su familia por los diversos rincones de Costa Rica para conocer el país y crear muchísimos recuerdos.
Don Rafa es originario de San Carlos, por lo que los paseos a esa zona eran muy frecuentes junto a doña Vera, su señora, y sus seis hijos, por lo que necesitaban un vehículo muy grande para que todos pudieran ir.
La increíble vez que metieron 22 personas en el bocho
A nivel familiar todos tienen muchas historia en la bocha, uno de los que más recuerda fue una ocasión en la que lograron entrar 22 personas, hace ya algunas décadas.
“Nosotros íbamos mucho a San Carlos. En una Semana Santa que llegamos a Piedras Dulces, porque de allá es la familia, me dice un tío que fueran por unas guabas que se estaban perdiendo y para ir a la finca no había camino, solo uno de vacas.
“Entramos y salimos bien del camino, siempre hemos andado sin miedo a quedarnos botados, sin problemas, aunque claro, eso va mucho en el chófer también. Le metimos sacos y cosas, pasamos por un río y salimos bien y así volvimos luego para la casa”.
El trabajo para restaurar el bocho de 1965
Cuando compró el carro, tuvo que meterle mucha mano, tanto externa como internamente, un trabajo duro, pero hoy anda sin ningún problema por la calle.
“Es un carrito que nos salió muy bueno, pero lo tuvimos que trabajar casi desde cero, le hicimos un overhaul al motor, se le reparó todo junto a un mecánico muy bueno que teníamos, un señor que está por La Castellana (en San José). Luego de todo el trabajo, solo el mantenimiento normal”, destacó.
El bocho también lo une con su nieto y un club de autos
Algo que le gusta mucho a don Rafa también es salir con los amigos y la gente del club de bochos en el que está, con los que suele salir.
“Es de estilo alemán, entonces por eso la decoramos con cosas alusivas, para que se vea. Ya no vamos muy largo, ya no me gusta ir tan largo. Tengo un nietillo que es el más pegado conmigo que le encanta ir conmigo a exhibiciones y con el club”, añadió.
Don Rafa nos contó que es asiduo lector de La Teja, que todos los domingos le gusta mucho ver la selección de El Chuzo de la Semana y que tenía ganas de salir en el periódico, por lo que con ayuda de uno de sus hijos, nos buscó para que conociéramos esta joyita.
La comodidad y la paz con la que se viaja en estos vehículos es otro de sus sellos, además de los muchos comentarios y halagos que generalmente se topa cuando la anda, los cuales no son invento, uno de ellos fue hasta mientras le hacíamos esta entrevista, experiencia que no nos dejó mentir.
