Karol Espinoza.21 febrero
Lo lindo de Brasil 2014 quedó solo en un recuerdo. Archivo/Carlos Borbón
Lo lindo de Brasil 2014 quedó solo en un recuerdo. Archivo/Carlos Borbón

El 5 de julio del 2014 Costa Rica se despidió del Mundial de Brasil 2014 con un empate a cero contra Holanda, ante la que cayó 4-3 en penales en los cuartos de final, algo que hiz pensar que el fútbol tico despegaría.

Sin embargo, la realidad nos tocó rapidito: Jorge Luis Pinto se fue a los días diciendo que durmió con el enemigo, algunos jugadores acusaron malos tratos del entrenador y ni hablar de lo que sucedió menos de un año después cuando Eduardo Li, expresidente de la Fedefutbol, fue detenido en Suiza por el caso Fifagate.

Luego de eso llegaron disputadas entre dirigentes, que no quieren soltar los cargos aunque los resultados deportivos no los favorezcan.

También hemos visto directivos de clubes que meten mano en varios equipos y ni hablar de la lista interminable de fracasos, como la eliminación en la primera fase en el Mundial de Rusia 2018 o selecciones menores que ni siquiera clasifican a citas mundialistas.

8 del mundo fue Costa Rica en Brasil 2014

Para rematar, esta semana Saprissa y San Carlos, únicos clubes con vida en la Concachampions, no pudieron hacer valer su casa y comprometieron su pase a cuartos de final.

El Monstruo empató a dos contra el Impact de Montreal en la Cueva y los Toros del Norte perdieron 5-3 ante el New York City de la MLS en el Alejandro Morera Soto, cancha que pidieron prestada ya que el Carlos Ugalde no recibió el aval para ser sede en Concacaf.

El talón de Aquiles son las ligas menores

José Alberto Montenegro, periodista y comentarista de Deportivas Columbia, considera que el primer elemento para no levantar cabeza desde hace casi 6 años pasa porque los equipos de mayor relevancia en el país perdieron el norte a la hora de producir talento.

"Se han encargado de ‘reciclar’ mucho jugador que son soluciones inmediatas para su competición, pero no para repercutir a nivel internacional y en selección. Las mejores figuras históricas de equipos como Alajuelense y Saprissa salieron de sus canteras.

“En los últimos años las academias, más equipos como Santos y Carmelita, son los que tomaron esa responsabilidad”, señaló Monte.

El comunicador agregó que el otro factor que nos dañó es que nos falta aterrizar y determinar a qué jugamos, pues no se ha logrado compensar la falta de calidad respecto a rivales de la MLS y México, que tienen mayor manejo táctico.

“A San Carlos y Saprissa los mataron los contragolpes iniciando el juego y después de eso no lograron recuperarse”, añadió.

San Carlos fue goleado por el New York City 5 a 3. Rafael Pacheco
San Carlos fue goleado por el New York City 5 a 3. Rafael Pacheco

Y es que después del Mundial 2014 ningún club nacional, a excepción de Alajuelense, logró llegar a una semifinales de la Concacaf, en abril del 2015, cuando fue eliminada por el Impact.

En cuanto a jugadores, se dio la llegada de Keylor Navas al Real Madrid, pero actualmente es el único de ese grupo que se mantiene vigente, tras su venta al París Saint Germain, de la liga francesa.

A otros les tocó hacer maletas y venirse al país como Yeltsin Tejeda, ahora en el Herediano, y entre las pocas figuras que han surgido están los nombres de Jimmy Marín, Ian Smith y Wilmer Azofeifa, que jalaron del país, pero no han encontrado chance de ser regulares en Israel y Suecia.

Fallos escuelas menores

José Manuel “Chinimba” Rojas coincide en que el mayor desperdicio después del Mundial fue no haber invertido en ligas menores.

Saprissa tuvo que pellejearla para sacarle un empate a dos goles al Impact de Montreal. Rafael Pacheco
Saprissa tuvo que pellejearla para sacarle un empate a dos goles al Impact de Montreal. Rafael Pacheco

“En un equipo como Saprissa entra Michael Barrantes y le cambia la cara al partido, o Christian Bolaños es la figura del equipo”, indicó Chinimba, recordando que son jugadores ya consolidados y con sus años encima.

Rojas cree que aquí la responsabilidad es de la Federación y de los clubes que, urgidos por ser campeones, contratan a jugadores ya consolidados y no le dan bola a los juveniles porque tampoco hay buen trabajo en categorías menores.

“Aquí usted en tres meses ya puede tener una escuela de fútbol, mientras en Uruguay debe estudiar cinco años en la Universidad para tener un título que lo acredite. Allá los técnicos que más ganan son los de ligas menores y por algo exportan tanto futbolista”, contó el exfutbolista.