Sergio Alvarado.9 junio
Roy Barrantes (con la copa) empezó a forjar el camino del cuadro jicaraleño desde hace ocho años. Foto: Rafael Pacheco
Roy Barrantes (con la copa) empezó a forjar el camino del cuadro jicaraleño desde hace ocho años. Foto: Rafael Pacheco

Cuando Roy Barrantes, presidente de Jicaral Sercoba, estaba en la universidad a inicios de este siglo, soportó más de una broma y burla de sus compañeros sobre su pequeño pueblo ubicado en la península de Nicoya.

Jicaral es de esos lugares lejanos que mucha gente, especialmente del Valle Central, no ubican. Algo que empezó a cambiar en el 2016, cuando su equipo de fútbol empezó a dar de qué hablar en la Liga Ascenso.

Lo que muchos no imaginaron es que las bromas que le hacían a Barrantes sobre su pueblo más bien lo fortalecieron para un día poner a todo el país a hablar sobre su lugar de origen, sacarlo del anonimato general en el que vivía y demostrar todo lo valioso que ofrece.

“A Roy le hacían bullying por venir de acá, le decían que Jicaral era una cochinada, que si tenía que montarse en bejuco o en panga para llegar, o si tardaba unos tres días llegando... Y es cierto que acá no había nada, pero eso a él lo animó para decir ‘yo voy a hacer algo para que todos vean dónde queda Jicaral’ ”, comentó orgullosa doña Cristina Ramos, mamá del jerarca del nuevo inquilino de la primera división.

Como lo indicó la señora, a su hijo le fue muy bien en la tarea de dar a conocer este pueblo de más de tres mil personas, cabecera del distrito de Lepanto, en el cantón de Puntarenas.

Cristina Ramos es la mamá de Roy Barrantes, presidente del equipo Jicaral Sercoba. Foto: Sergio Alvarado Pol.
Cristina Ramos es la mamá de Roy Barrantes, presidente del equipo Jicaral Sercoba. Foto: Sergio Alvarado Pol.

“Eso se ve ahora, ya hay mucha gente que sabe dónde está Jicaral y antes no tenían ni idea, los mismos equipos que han venido acá, los medios de comunicación, el lugar se volvió visible”, indicó doña Cristiana.

Proyecto familiar

La familia Barrantes llegó hace 50 años a esa zona y lo hicieron por un proyecto familiar llamado Sercoba Comercial, único supermercado del pueblo, ubicado frente a la iglesia católica y que es el principal apoyo comercial del club.

Con esto, don Eugenio Barrantes, papá del presidente, y doña Cristina sacaron adelante a su familia, a sus hijos Roy, Anthony y Cindy, quien lamentablemente falleció en un accidente de tránsito el 21 de marzo del 2000.

El proyecto del equipo también es algo que ha unido más a la familia.

"Yo le decía que lo del equipo era bonito si lo mantenía como un hobby, él es una persona muy trabajadora, entra a su negocio temprano y es el último que se va, por eso le dije que lo tomara como un hobby.

“Al final eso no sucedió, está entregado totalmente al deporte, este proyecto significa mucho para él, cumplió su objetivo de ascender y ahora hay que seguir adelante”, comentó la señora.

Los jugadores del club le tienen mucho cariño a su dirigencia, en especial a doña Cristina, a quien llaman
Los jugadores del club le tienen mucho cariño a su dirigencia, en especial a doña Cristina, a quien llaman "tía" de cariño. Foto: Sergio Alvarado

Eso sí, tienen claro que con el ascenso el reto se volvió doble, ya no se trata solo de dar a conocer el pueblo, sino volverlo un proyecto sustentable en la primera.

“Ha sido duro hacerle frente a las preocupaciones de él, a las congojas, a todas las cosas que han pasado. Para mí este año ha sido el más complicado, me dolió montones por el mal inicio que tuvimos y que alguna gente dejara de apoyar, pero otros estuvieron siempre ahí”, dijo.

Todos los Barrantes le meten el hombro al equipo de alguna u otra manera, doña Cristiana, por ejemplo, puso su casa a disposición para que vivieran algunos jugadores que venían de San José.

El año pasado recibió a cuatro futbolistas y ahora solamente queda uno, el portero Luis Alpízar. Todos en el club le dicen tía como muestra de cariño.

Los jicaraleños están fascinados de que su pequeño pueblo tenga ahora un equipo en la primera división. Foto: Rafael Pacheco
Los jicaraleños están fascinados de que su pequeño pueblo tenga ahora un equipo en la primera división. Foto: Rafael Pacheco

Con el título de segunda, Roy además pudo sacarse de encima un montón de frustraciones que traía encima por no lograr el ansiado paso a la máxima categoría.

“Esto es una dedicación increíble, agradecer a muchas personas que sembraron la semilla para que este proyecto esté aquí. Hace ocho años me hice cargo de este proyecto. Estábamos en Linafa, subimos a segunda, tuvimos que pasar tres finales, pasaron muchas cosas.

"Yo me puedo definir como un cabezón y un terco, continué acá una y otra vez hasta que conseguimos esto”, destacó el presi.

Para el Apertura 2019, los equipos más importantes de Costa Rica deberán enfrentar al equipo salido de esta zona y una vez más muchos se darán cuenta de qué están hechos en Jicaral.