Cartaginés se trajo otro empate del extranjero al igualar 1-1 con el Motagua en su segundo partido de la Copa Centroamericana 2026.
El empate en Tegucigalpa hay que analizarlo desde varias aristas: lo deportivo, el manejo del juego y lo meramente estadístico; punto en el que se abren varios panoramas.
Vamos a los números primero, a la tabla, que al final es la que manda, Los brumosos tienen dos puntos. Al acabar el partido, quedaron terceros. Sin embargo, si el FAS de El Salvador derrota este miércoles, a partir de las 9 p. m., a los Verdes de Belice, podrían caer al cuarto.
Motagua es líder con siete puntos en tres juegos; Municipal es segundo con cuatro en dos juegos, equipos a los que hay que aclarar que los brumosos les sacaron puntos a ambos.
Ahora en casa, los centenarios deberán ganarle a los Verdes y al FAS para llegar a ocho puntos y esperar que Municipal pierda puntos en casa ante los cuscatlecos y los catrachos.
Es un poco curioso que, tras sacar empates en las dos canchas más difíciles, no dé una ventaja mayor a los cartagineses; sin embargo, el formato del torneo compromete mucho a los equipos que no pueden ganar puntos al inicio.
En lo deportivo, es el tercer partido al hilo en el que los ticos salen vivos de Tegucigalpa. En la anterior edición de la Copa empataron uno y ganaron otro, por lo que jugar en esa cancha no es algo que les pese y saben bien cómo manejarse.
Luego hay que decir sobre el juego que Cartaginés fue a la capital catracha a sufrir la mayor parte del partido. Abrió el marcador a los 18 minutos con el Tepa González, en un gran cabezazo que pegó en el primer palo del arquero Luis Ortiz.
El gol del mexicano, además de significar un punto, fue como una daga al corazón de uno de sus clásicos archirrivales, Herediano, porque mientras escuchaban la salida de Marcel Hernández, veían a una ficha que dejó ir su club y que iba a dar de qué hablar.
Los primeros 20 minutos fueron un momento brumoso, pues luego Motagua intentó una y otra vez, al menos igualarlo, lo que logró con un autogol, cerrando el primer tiempo, una desafortunada jugada que metió en su arco a Diego Mesén.
La victoria catracha no se dio por una combinación entre aciertos de Kevin Briceño y los fallos de la ofensiva del Ciclón que no aprovechó los despistes del meta tico.
Con un portero como Briceño, se vive siempre al borde del asiento, un arquero capaz de hacer las tapadas más sorpresivas y de tener los horrores más marcados.
El segundo tiempo fue un monólogo del cuadro local, tocando la puerta papera una y otra vez, pero sin nadie que cerrara la pinza, pese a la sensación de que el gol estaba por caer, no se dio.
Un bombazo al palo a los 86 minutos de Rodrigo de Olivera fue el último intento que sacudó el marco tico y puso a más de uno a bajar santos.
Cartago se trajo al final un buen empate, que lo deja obligado a ganar sus dos partidos en Costa Rica para demostrar que esos empates valieron la pena.



