Tiempo atrás, en Alajuelense, Celso Borges era no solo una de las figuras del equipo, sino que también el capitán del club con su padre, Alexandre Guimaraes, en el banquillo como timonel.
En una charla con Paulo Wanchope, el mediocampista de los rojinegros comentó acerca de su experiencia de tener al papá como entrenador.
“Es hermoso, ya que es la primera vez que lo vi tanto, y verlo trabajar en su charco me recuerda de carajillo cuando iba con él, pero hay una línea de que yo era el capitán también; había que gestionar cuándo es una queja hacia el entrenador y cuándo al papá, y cuándo es algo que afecta al colectivo”, dijo.
Para Borges fue muy buena experiencia; sin embargo, fue claro en que emocionalmente le pegó.
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“Algo que siempre agradecí es que mis compañeros se mantuvieron igual; eso sí tiene un peaje emocional, es muy desgastante. Me encantó verlo todos los días, ese tipo de momentos de conexión, nunca lo habíamos tenido trabajando”, confesó.
Además de ser padre e hijo, ambos confesaron cómo se llamaban durante las jornadas laborales en la Liga.
“En la casa yo le digo Pa, y él a mí Cel, y en el día a día yo le decía profe, pero él me decía Cel; alguna vez se me habrá ido decirle Pa”, mencionó.
Cuando se dio la salida de Guima de Alajuelense, esto fue lo que vivió Borges como capitán del equipo.
“Cuando él nos reunió y nos dijo, yo rompí a llorar en el momento, me costó; si hubiéramos perdido, uno se prepara, pero nos llamó como cuando nos llamaba a una reunión equis, y claro, ahí ya no pude evitarlo”, confesó Borges.


