.12 marzo, 2018

Vergüenza, indignación. Un aterro de sentimientos me sacudieron ante la prepotencia del técnico del Herediano, Jafet Soto, quien la agarró contra un inexperto comunicador del canal 7, el domingo pasado en Grecia.

Pero lo que más me alteró fue la pasiva actitud del resto de periodistas, que con tal de tener las reacciones de Jafet, las que por cierto siempre son las mismas cuando pierde (puro llanto), se olvidaron de lo que es el respeto a la profesión que representan y mucho menos saben lo que significa la palabra solidaridad. Lo menos que debieron hacer los comunicadores fue dejar a Jafet hablando solo.

Soto tenía que llegar a dar explicaciones de lo que fuera, del partido o de la investigación que pesa sobre el presidente del club rojiamarillo, David Patey, por presunto narco y lavado. Los periodistas están para preguntar, esa es una de sus obligaciones, por si se les ha olvidado, allá Jafet si quiere o no responder.

Increíble también la actitud de la encargada de prensa de los griegos, Valeria Bonilla. Jafet Soto estaba de visita, las reglas de la casa se respetan. Valeria debió hacerse sentir, defender la libertad de expresión, allá Jafet si se molestaba. Los personeros de la UNAFUT también me dieron vergüenza. Por actitudes tan blandengues contra los prepotentes, los vendedores de humo, y otras rarezas es que este país se está yendo al carajo