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Chuzo se convirtió en un miembro más de la familia

Toyota Hilux Lux modelo 74 jala piropos por cualquier lugar que pase

Dentro de la familia de don Juan Luis Monestel ha ocupado un lugar muy especial un pick-up Toyota Hilux Lux modelo 74.

El chuzo se volvió uno de los chineados de la casa desde que lo compró el tata de don Juan, Javier, en 1975.

Durante 46 años la nave ha estado al pie del cañón y al servicio de estos vecinos de Curridabat, años en los que no ha cambiado nada pues mantiene su verde original, el interior está como cuando lo compraron y su rendimiento sigue intacto a pesar de que lo han breteado toda su vida.

Monestel nos confesó que el momento para que su chuzo se “pensione” podría estar cerca, ya que cada vez lo usa menos para trabajar.

Figúrense que Monestel aprendió a manejar en esta nave y hoy tiene 70 años, el recuerda muerto de risa, cuando él y sus hermanos siendo unos muchachos lo agarraban calladitos para irse a darse una vuelta sin que su tata se diera cuenta.

“Mi tata era muy quisquilloso con el carro, pero lo agarraba a escondidas y aprendí a manejarlo y eso no solo fui yo, sino también mis hermanos y somos seis, imagínese.

“Cuando mi papá se iba a comprar la comida no se llevaba el carro y nosotros sabíamos el lugar donde dejaba la llave y le damos al carro para atrás y para adelante, eso sí, siempre fuimos muy cuidadosos”, comentó.

Cuando falleció don Javier, el chuzo le quedó a don Juan Luis, quien le ha sacado provecho principalmente con su trabajo como agricultor en una finquita que tiene en la que siembra café.

“Mi papá lo compró con solo un año de uso, el hecho que esté así es que lo hemos cuidado mucho, porque de este tipo de carros ya hay muy poquitos en la calle y menos en este estado.

“Este carro ha trabajado como los grandes, de un tiempo para acá no tanto, pero sí se le ha sacado mucho el jugo”, dijo.

Don Juan Luis suele bromear que Dios libre la Toyota hubiera hecho todos sus carros como estos, porque quebraba, ya que son de una lata fuertísima y superaguantadores, son carros para toda la vida.

Cuando anda en la calle le suelen piropear mucho el carrito, le hacen preguntas y hasta se lo han ofrecido comprar, pero todas las ofertas las ha rechazado.

“Yo no puedo parar en ningún lado, una vez un señor en Zapote me dijo: ‘cóbreme, cóbreme lo que quiera y me llevo ese carro’. Se veía que era un señor de plata y serio, me insistió un montón, pero le tuve que decir que no se vende”, recordó.

A nivel mecánico, la nave anda puras tejas, es motor 1.500 y está superafinadito, le retocó la pintura hace tres años y por los menos cada ocho o quince días le da una lavadita con cera.

“En este carro hemos paseado e ido a todo lado, porque además es todo terreno, es bueno para el barro, mientras no sea algo extremo, pero avanza en donde otros se quedan, así sencillo”, sacó caja su dueño.

Los años no han hecho mella en esta nave que sigue llenando de alegría a una familia que lo adoptó como un miembro más.

¿Los autos modernos necesitan calentar antes de ponerlos en marcha?
Cuando se habla de autos modernos nos referimos a autos con sistemas electrónicos. Algunos fabricantes han desarrollado mecanismos para que no sea necesario calentar los autos y ya no tengan que esperar unos minutos para empezar a conducir. Lo cierto es que a pesar de esto los motores de combustión interna necesitan unos minutos previos para calentar los fluidos (aceite y líquido refrigerante) y metales para lograr la temperatura ideal de funcionamiento para evitar un desgaste prematuro.

Sergio Alvarado

Periodista de La Teja, especializado en deportes. Graduado de la Universidad Internacional de las Américas.