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Conozca a los perritos que se robaron el corazón de los jugadores Christian Bolaños y Pablo Arboine

Los futbolistas cuentan cómo conviven con sus mascotas, a las que aman y defienden a capa y espada

Desde que era un chiquillo, el volante saprissista Christian Bolaños se acostumbró a estar rodeado de balones y perritos en su casa en Hatillo, y al día de hoy eso no ha cambiado mucho.

Caso contrario le ocurrió al defensor del Santos Pablo Arboine, quien cuando era niño estuvo más cerca de vacas y caballos, pero desde hace unos años es el orgulloso dueño de un par de peluditos.

Les contamos ambas historias porque hoy se celebra el Día Mundial del Perro y estos futbolistas nos abrieron su corazón para contarnos cómo llegaron sus mascotas a sus vidas.

Las torteras de la casa

Bola es el feliz dueño de Mechas, un bichón habanero de 9 años; Kyara, una golden retriever de 5 años y Maya, también una golden retriever, de 2 añitos.

“Mechas es de Dinamarca, fue un regalo que les hice a mis hijos Alisson y Cristiano cuando vivimos allá. Cuando volvimos a Costa Rica queríamos una golden y al tiempo se nos unieron Kyara y Maya”, recordó el jugador.

El goleador morado comentó que desde que tiene uso de razón, los perritos han formado parte de su vida. En su casa tuvo una french poodle que vivió 23 años y también convivió con Centella y Princesa.

“Crecí alrededor de perros y siempre les he tenido un cariño especial, sé lo importantes que son en una familia y cuando quería comprar a Mechas fue todo un tema, dialogamos muchas noches, porque mi esposa Jazmín no creció con perros y era medio quisquillosa al respecto”, contó.

Christian dice que Mechas, aunque es la más pequeñilla en tamaño, es la que manda y la más tranquila. Kyara se vuelve loca por los animales, a veces persigue a los sapos que andan en el jardín de la casa. Finalmente, Maya es la terrible, se tira a la piscina a nadar, se llena de barro y se lleva las camisas y los zapatos.

“Mi esposa tiene un negocio, hace queques y se los comen de un solo bocado. Se han tragado trapos, tornillos, una galleta con todo y empaque, han despedazado cinco controles de tele.

“Una vez dejamos un álbum de fotos en la sala de televisión, al día siguiente nos despertamos más tarde porque era domingo y no había partido. Ellas se despertaron temprano y destrozaron el álbum y dejaron la casa llena de papeles”, recordó entre risas.

Para Bolaños, el amor que sienten por sus mascotas es el más puro e incondicional.

“A veces me cuesta entender cómo hay gente que les hace daño a los perros, que los maltratan, porque no saben el daño que les están haciendo. Son animales indefensos, que dan amor y son incondicionales para mí”, afirmó.

Enamorado

Pablo Arboine comentó que no había tenido la oportunidad de experimentar un amor tan puro como el que siente por sus perros Baby y Holly.

Baby es un french poodle de 8 años y Holly es una bulldog que cumplirá 2 años en setiembre. La mayorcita ya vivía con su pareja, Carolina Estribí Tejeda, y cuando ambos se fueron a vivir juntos, se les unió Holly.

“Al inicio no estaba muy de acuerdo con que Baby durmiera en la cama, porque no estaba acostumbrado, pero en cuestión de 3 días se adueñó de mi corazón.

“Actualmente no tenemos hijos y con Baby nació ese amor por los perros y fue el consentido de la casa hasta que llegó Holly. Ahí comenzaron los problemas, porque Baby es muy celoso, seguramente siente que le quitaron el campo y no se quieren”, afirmó.

Arboine contó que Baby es muy tranquilo y Holly es más inquieta.

“Un día, terminando unos trabajos del colegio (está sacando el noveno año), se comió la tarea y mi pareja me tuvo que ayudar, eso fue hace dos semanas. También ha dañado los zapatos de Carolina, todo hay que esconderlo bien. Con la tarea me dio chicha, la regañé, pero me hizo unos ojos que me mató y no la pude seguir regañando, ella me hace como quiere”, reconoció.

Ambos perritos duermen con Pablo y Carolina en su cuarto. Baby en la cama y Holly tiene un espacio aparte.

“Baby no soporta mucho que lo agarren, en cambio Holly es muy chineada, ella pasa encima de uno sí o sí, es más cariñosa conmigo. Con ellos vamos a todo lado, cuando paseamos preguntamos si aceptan mascotas.

“A veces tenemos visitas y notamos que se incomodan por la presencia de los perros, pero no los encerramos. Hemos cancelado algunos paseos porque no aceptan mascotas y la gente nos dice: ‘no sean payasos, nada les pasa por dejarlos un día en la casa’, entonces yo pienso si dejarían a sus hijos solos un día por irse a pasear, nosotros no lo podemos hacer”, agregó.

Pablo fue claro en decir que no se imagina la vida sin sus peluditos.

“El año pasado Baby quedó inválido por un mes, no podía caminar y nos dijeron que lo tenían que operar, pero la cirugía también era un riesgo. Poco a poco comenzó a caminar nuevamente. Hace dos meses Holly mordió un sapo y tenía el hocico lleno de espuma, la logramos curar con un remedio casero, pero nos llevamos un buen susto.

“No imagino mi vida sin ellos, cuando estoy lejos de casa les hago una videollamada y me ponen atención, es algo tan bonito que se siente”, agregó.

Yenci Aguilar Arroyo

Periodista egresada de la Universidad Latina. Escribe sobre temas nacionales. Tiene experiencia en comunicación estratégica y organizacional.