AFP .25 marzo
En ese partido el Atalanta se impuso 4-1 al Valencia. Foto: AFP.
En ese partido el Atalanta se impuso 4-1 al Valencia. Foto: AFP.

“Una bomba biológica”, “el partido cero” o al menos “un acelerador de la propagación del virus”.

Cada vez más especialistas y responsables locales apuntan al partido de Liga de Campeones de Europa Atalanta contra Valencia como el origen de la explosión de casos de COVID-19 en Lombardía, la región más afectada en Italia.

Ese día, el pasado 19 de febrero, se juntaron 45.792 espectadores en el estadio de San Siro de Milán para ver como el Atalanta, en sus primeros octavos de final de la Liga de Campeones, derrotaba 4-1 al Valencia.

Decenas de miles de bergamascos realizaron el desplazamiento en diferentes medios de transporte, para el que era el partido más importante de la historia del modesto Atalanta.

Algunos fueron directamente al estadio, otros pasaron en la ciudad, tomando cervezas y confraternizando con los hinchas del Valencia alrededor de la plaza de la catedral de Milán. Todos viajaron después en metro a San Siro.

Tras el partido, los aficionados del Atalanta celebraron la espectacular victoria comiendo y bebiendo cerveza.

La amenaza parecía entonces lejana. Pero sólo dos días después del partido, Adriano Trevisan fallecía a los 78 años cerca de Pádua y se convertía en la primera víctima mortal del coronavirus en Europa.

Días después fue el periodista español Kike Mateu, presente en San Siro, el que fue diagnosticado positivo al COVID-19 en España.

A comienzos de marzo se supo que cerca de Valencia un hombre falleció el 13 de febrero infectado por el coronavirus, lo que significaba que el virus ya estaba presente en esa región del litoral español antes del partido en Milán.

Fue a partir del 4 de marzo, 15 días después del partido, cuando la curva del número de contaminados comenzaba a dispararse brutalmente en Bérgamo, convirtiendo a esta ciudad en una de las más afectadas por la epidemia. ¿Fue el Atalanta-Valencia el desencadenante de todo?

Los abrazos de gol y el contacto cercano pudo hacer que el virus se propagara con más facilidad. Foto: AP.
Los abrazos de gol y el contacto cercano pudo hacer que el virus se propagara con más facilidad. Foto: AP.
Vehículo de contagio

Responsables sanitarios y autoridades locales no van hasta ese extremo, pero no dudan en que aquel partido contribuyó a la gravedad de la situación actual.

“Aquella noche, 40.000 habitantes de Bérgamo fueron a Milán a ver el partido, se reagruparon en el estadio. Muchos otros lo vieron en sus casas, con la familia, los amigos, en los bares. Está claro que fue un momento de fuerte difusión del virus”, aseguró el alcalde de Bérgamo Giorgio Gori.

También Walter Ricciardi, representante en Italia de la Organización Mundial de la Salud (OMS), tuvo un discurso similar en el canal Rai News 24, estimando que el partido fue un “acelerador de la propagación del virus”.

“Creo que el partido del 19 de febrero jugó un papel importante. Un tercio de la población de Bérgamo se concentró en un estadio e hizo una fiesta”, declaró.