La Selección de Costa Rica salió ante Haití con la obligación de ganar para mantener vivas sus opciones de avanzar a los cuartos de final de la Liga de Naciones, pero el partido rápidamente se convirtió en otra frustración para la Tricolor de Fernando Batista.
Para el encuentro de este domingo, de forma increíble, el técnico argentino apostó por los mismos once jugadores que firmaron un ridículo histórico el jueves anterior al caer, como locales, 3-4 contra Curazao.
Como no podía ser de otra forma, desde los primeros minutos el combinado haitiano demostró su superioridad, al punto de que en poco más de media hora ya había encaminado la victoria por 2-0 en Kingston, Jamaica.
Aunque la Sele llegaba contra las cuerdas y debía lavarse la cara tras el papelón que protagonizó el jueves en el estadio Ricardo Saprissa, la verdad es que nunca se vio un cambio futbolístico.
Pese a que sacar los tres puntos era una obligación, primero, para dejar atrás el amarguísimo trago que se vivió a mitad de semana tras ir en ventaja 3-0 y regalar el partido por errores inconcebibles del cuerpo técnico.
Además, la victoria le permitía a la Sele mantener las esperanzas de continuar hacia el Final Four.
Con esta derrota, los ticos quedan con cero puntos y una amplia diferencia de goles en contra de -6, lo que prácticamente nos tiene eliminados de la siguiente ronda de la competencia.
Una pesadilla
A pesar de un rápido acercamiento de Josimar Méndez, quien intentó abrir la cuenta con una chilena, apenas a los 30 segundos, tras un servicio de Carlos Barahona, el remate débil llegó mansamente a las manos del guardameta haitiano.
Minutos después, Haití nos clavaría la primera daga en el corazón. Fue Jean-Ricner Bellegarde, quien a los 8 minutos con un derechazo desde el borde del área grande venció a Madriz para desatar una nueva pesadilla para los nacionales.
Con el 1-0 a cuestas, Francisco Calvo intervino a tiempo para evitar el segundo de los haitianos, cuando el capitán logró despejar la pelota con un cabezazo un remate que llevaba sello de gol.
Costa Rica no despegaba. El golpe del primer gol atontó al equipo y pese a que hubo una opción para llegar al 1-1 en el cierre de la primera parte, el cuadro se apagó.
Más bien cayó el segundo para los locales. Al 38, otro despiste defensivo, primero de Barahona flojo en la marca por el costado, permitió un centro pasado. Darryl Araya se durmió y le ganaron la espalda. El remate del atacante haitiano, pegó en Calvo y se introdujo en la red tica.
El portero Abraham Madriz golpeó el césped. La frustración del plantel era más que evidente y Costa Rica se iba al descanso pensando en cómo recomponerse y hacer los goles para, como mínimo, salvar el empate.
Intentando...
Para la segunda parte, el Bocha hizo cambios en busca de darle mayor dinamismo a la parte ofensiva, para romper la red del arquero Alexandre Pierre.
Douglas López, Gerson Torres, Doryan Rodríguez y Kenyel Michel fueron la apuesta del técnico sudamericano.
En los primeros minutos, Orlando Galo estuvo muy cerca de marcar el descuento con un disparo frente al arco, pero no pudo sorprender al portero haitiano.
l reloj seguía su curso y conforme avanzaban los minutos, en Costa Rica la desesperación era más que evidente. Futbolistas como Doryan Rodríguez no podían esconder su molestia y los gestos del Bocha reflejaban un desánimo total.
De vez en cuando se levantaba, cruzaba los brazos; a veces se sentaba y no había por dónde.
Tan gris era el juego de la Tricolor que, incluso en los últimos minutos del tiempo de reposición, Gerson Torres tuvo la jugada más clara de gol y solo frente al arco la botó miserablemente, como decía el finado Pilo Obando.
Al concluir el partido, la conclusión es que la Sele da pena. Curazao y Haití lideran el grupo A y Costa Rica, junto con Nicaragua, son los equipos que luchan por no quedar en el último lugar de la tabla y descender a la Liga B.
El próximo jueves la Tricolor volverá a la cancha para enfrentar a Nicaragua, en el estadio Nacional de Managua, quién lo diría, en un duelo de coleros, y el domingo 4 de octubre se medirá de nuevo a Haití, en el estadio Ricardo Saprissa. ¡Que Dios nos agarre confesados!



