Ricardo Silesky.19 marzo
El picante de Jafet me gusta, pero también sería bueno que reconozca cuando el rival lo superó.
El picante de Jafet me gusta, pero también sería bueno que reconozca cuando el rival lo superó.

Como buen morado tengo que reconocer que cada vez que jugamos contra Heredia me da una pereza porque sé que cuando ganamos se viene una tormenta de excusas de Jafet Soto y compañía con tal de no reconocer al mejor en la cancha.

Ahora nuestra victoria del domingo es culpa de Pedro Navarro. Claro, el árbitro seguro le ayudó a Jairo Arrieta a darse vuelta en el área para quitarse la marca y poder rematar a marco. Sí, Navarro seguramente le dijo en el oído a Rándall Leal que metiera un elegante taquito porque Rubilio Castillo estaba atrás. Y seguro el central influyó para que Heredia desaprovechara los regalos que Saprissa le dio en el primer tiempo.

Sí, Navarro se equivoca en dos acciones (penal y fuera de juego), así como falló al marcarle un penal a Limón ante Saprissa por la actuación de Henry Cooper y que le costó una derrota a los morados, pero en ese caso ni el técnico ni ningún directivo salió pidiendo que Navarro se retire o que traigan referís extranjeros para cuando juguemos ante los caribeños. Sí, ese día su actuación nos costó tres puntos, pero quedó donde tenía que quedar, en la cancha.

Por cierto, creo que a Jafet se le olvidó mencionar que parte de los fallos de Pedro Navarro este domingo fue no sacarle amarilla a sus jugadores, quienes se dedicaron a repartir patadas, como la entrada criminal de Jimmy Marín sobre Johan Venegas (que originó el bochornoso pleito).

Y ya que toca el tema, le recuerdo que en la final del torneo pasado, en el juego de ida en el Rosabal Cordero (empate 2-2), el primer gol florense se da tras una clarísima falta de José Guillermo Ortiz sobre Kevin Briceño, pero nosotros no hicimos drama, jugamos el siguiente partido y perdimos contra el mejor en la cancha. ¡Nada cuesta reconocer cuando el otro es mejor!

Jafet, reconozco que me gusta el picante que usted le mete al fútbol, pero me encantaría que ese picante viniera acompañado con una dosis de aceptación cuando el rival es superior.