Durante más de 15 años, Carlos Carranza le ha dedicado tiempo, paciencia y pasión a rescatar una verdadera joya: un Plymouth Fury Coupé de 1960, un modelo de auto único en Costa Rica, que pasó de estar abandonado y consumido por la herrumbre a convertirse en un ícono en proceso de renacer.
Carranza, vecino de Santa Teresita de Aserrí y mecánico de profesión, reveló que desde niño lo suyo son los autos clásicos. Fue gracias a un antiguo trabajo que descubrió esta pieza en completo abandono.
“En esa época trabajaba para el ICE y un día, en la entrada de Río Frío, pude observarlo. Estaba abandonado debajo de un palo de naranjilla, todo podrido de la mitad para abajo, sin vidrios ni motor; solo era la carrocería. Recuerdo que cuando lo trajimos por la Ruta 32, venían saliendo culebras de adentro”, contó entre risas.
LEA MÁS: Luisjo Marín, el campeón que acelera en el automovilismo nacional con su Acura Integra DC2
Si quiere que su carro, al que tanto chinea y quiere, salga en La Teja, solo tiene que mandarnos un correo a redaccion@lateja.cr
Un sueño
El proceso de restauración no ha sido fácil; al ser un auto tan antiguo, los repuestos son difíciles de conseguir. Carlos avanza poco a poco, pero confiesa que “se le queman las manos” por tomar el volante de esta nave norteamericana y salir a dar una vuelta.
“Todo se ha hecho desde cero, lo que me da mucha satisfacción porque he dedicado mucho tiempo a dejarlo como nuevo y a que se mantenga con sus elementos originales. Es un Fury de dos puertas.
“Su motor es un 360 Mopar de 5.900 centímetros cúbicos, un V8, con caja manual de cinco velocidades, frenos de disco modernos y ahorita estamos trabajando en toda la parte eléctrica”, aseguró.
LEA MÁS: Joven de 21 años soñaba con tener un Toyota Tercel y no va a creer donde lo encontró
Carlos decidió que para que el Plymouth volviera a la vida, lo ideal era un color llamativo; por eso, lo transformó con un elegante tono rojo.
Sus asientos son de cuero, en colores negro, rojo y blanco y respetando el diseño original decidió que el volante sea en color rojo con blanco.
Su gran deseo
El deseo de Carlos es poder echar a andar este ansiado proyecto y confía en que, a mediados o antes de cerrar el 2026 ya esté listo para conducirlo.
“Es un modelo icónico, único y por eso quiero que la gente lo vea, pueda admirarlo. Me gusta ir a reuniones y no hay otro como el Fury. Me encantan todo tipo de autos clásicos y ahorita tengo unos 10 en fila, pero voy poco a poco.
LEA MÁS: Este Jeep Cherokee del 76 es una verdadera joya que rueda en Costa Rica
“He visto autos clásicos abandonados y los compro para restaurarlos. Tengo una colección de unos 30 carros que quiero echar a andar porque son elegantes. Hay unos que están a un 60 por ciento y otros con los que debo empezar de cero”, recalcó.
Carlos comparte esta pasión con su padre, del mismo nombre y con sus hijos: Emily Sofía y Adrián Josué y sabe que esta colección algún día será de sus retoños.
“Aún no sé a dónde llevarlo cuando esté listo, sólo quiero que comience a rodar y disfrutarlo, porque me ha costado mucho”, expresó.







