A sus 119 años, don José Flores cumplió un sueño que había esperado toda la vida: conocer el estadio Alejandro Morera Soto.
El fiel aficionado rojinegro, quien sería la persona más longeva de Costa Rica, fue el invitado de honor en el juego de la Copa Centroamericana entre Alajuelense y Xelajú y vivió una noche que su familia jamás olvidará, alentando a su amado equipo como si los años nunca hubieran pasado.
Una de sus nietas, Hellen Flores es quien cuida de este fiebre liguista desde hace 3 años y contó a La Teja los detalles de esta visita más que especial. La familia de don José es de Carrillo, Guanacaste, y fue el club liguista quien se encargó de buscarlos y chinearlos, para que este centenario aficionado y sus parientes vivieran una experiencia única.
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Don José se tiró el partido desde la famosa pecera de la Catedral liguista y aunque muchos se preguntaban en el estadio si el sueño lo vencería, lo cierto es que disfrutó todo el partido y hasta celebró el gol que Ronaldo Cisneros marcó en la segunda parte del duelo contra los chivos y que le dio la victoria al tricampeón centenario.
De hueso colorado
Quienes conocen a don José saben que es liguista de hueso colorado y uno de sus jugadores estrella es Mauricio Montero. Por muchos años, este roble de señor trabajó en las bananeras y antes de vivir con su nieta, pasó una importante cantidad de su vida en Santa Rosa de Pocosol, en San Carlos.
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Don José transmitió su amor por los colores rojo y negro a varios de sus parientes, aunque algunos se le volcaron y se hicieron aficionados a Saprissa y a Herediano.
“Mi familia está dividida, pero la mayoría nos hicimos aficionados a la Liga gracias a él, porque siempre dice que es manudo hasta la muerte. Mi familia es muy grande, mi abuelo tuvo ocho hijos, uno de ellos ya descansa y además tiene 23 nietos, 25 bisnietos y una tataranieta de 10 meses.
“En la Liga nos contactaron el 15 de julio, para ver si había posibilidad de que pudiéramos estar en el partido de la Copa Centroamericana y mi hijo Josué y mi sobrino Brandon también vivieran la experiencia, porque nunca habíamos ido al Morera Soto”, recordó.
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Hellen recalcó que su abuelo está en muy buen estado de salud. Tiene problemas de audición y su familia está trabajando para conseguirle unos audífonos, pero por lo demás, se mantiene como un roble.
A veces habla poquito, a veces conversa un poco más y tiene muy buena memoria y buen apetito. Le encantan los picadillos y los lácteos.
A don José nada lo frena y mucho menos cuando se trata de salir y más cuando le dijeron que iba para el estadio.
Su nieta dijo que se lo comían los nervios, por la forma en que la salida le pudiera caer a su tito, pero cuando le dijeron fútbol, se activó más de la cuenta.
“Le pregunté si el viaje sería muy cansado para él y me dijo que no, que debíamos aprovechar, porque me dijo que él sabía que la Liga iba a ganar y se le hizo.
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“No se pierde ningún partido, pero sería mentirle si le digo que ve un partido completo cuando lo dan en la noche, pero lo disfruta un ratito y alistamos todo para irnos el martes. En Alajuelense nos atendieron de la mejor forma y nos ayudaron con el transporte y el hospedaje, fueron muy atentos con nosotros”, añadió.
Momento mágico
El día en que llegaron al hotel, don José pudo compartir con Alexis Gamboa y Celso Borges porque se hospedaron en el mismo lugar en el que estaba el primer equipo concentrado.
El día del partido, llegaron muy temprano al estadio y don José no cabía del asombro: el Morera le parecía un lugar mágico, estaba más que emocionado por asistir por primera vez a la casa de los leones.
“Me dice más que emocionado ‘tamaño estadio, qué bonito’ y yo me preguntaba si se iría a dormir temprano, pero qué va, la gente me preguntaba, precisamente por la edad y vio todo el partido, no perdía detalle.
“En un momento nos dieron chifrijo y comió un poquito y lo saboreaba, como un niño. Y cuando cayó el gol me decía ‘Liga, Liga’. Y le encantó ir al CAR, ahí lo estaban esperando los jugadores y cuando vio a Ronaldo Cisneros le dijo ‘yo lo vi anoche (miércoles); ganamos, ganamos’, y la felicidad se le veía en la mirada, le brillaba los ojitos”, dijo su cuidadora.
El jueves, la familia regresó a casa y la dirigencia le hizo una donación de productos para que don José siga viviendo puras tejas y su nieta habló de lo que representan para ella todas las atenciones que le dieron a su abuelo.
“Estoy muy contenta, porque pudo cumplir este sueño. Él me decía: ‘¿Quién se iba a imaginar que estaríamos aquí? y yo le decía: ‘abuelo, estás viendo en vivo al equipo de tus amores.
“Le preguntaba: ‘¿cómo se siente?’ y me decía ‘súperfeliz’.







