Andrés Mora.22 diciembre, 2019

Dos Randall Row tuvieron un gran logro este domingo.

Ahora solo les queda ganar el clausura o esperar al campeón de ese torneo para jugarse el pase a la primera. Fotografía José Cordero
Ahora solo les queda ganar el clausura o esperar al campeón de ese torneo para jugarse el pase a la primera. Fotografía José Cordero

Uno lo dio todo como director técnico y el otro corrió hasta decir basta en el terreno de juego y anotó el gol de la victoria en tiempos extra para remontar a Puerto Golfito y terminar la serie a su favor con un 4 por 3.

Fue un bonito duelo en el estadio Ernesto Rohrmoser, en Pavas. Los golfiteños llegaron ganando 2-1 y hasta el inicio del segundo tiempo parecía que volverían a casa con el título.

Pero se durmieron en los laureles y con una mejor actitud, y más piernas, los capitalinos lograron la hazaña.

La barra de Sporting se tiró a la cancha a celebrar. Fotografía José Cordero
La barra de Sporting se tiró a la cancha a celebrar. Fotografía José Cordero

Randall hijo tiene 21 años, hizo divisiones menores en Saprissa y en Uruguay de Coronado, pero ahora su ficha es de Sporting, con el que ha jugado los últimos tres años.

“Estoy sin palabras, muy contento. Para esto se trabajó, sabíamos que en pelota quieta o de cualquier manera podía caer (el gol) y para eso se trabaja durante la semana. Gracias a Dios se nos dio hoy”, dijo el mayor de tres hermanos.

“Esto es fútbol y cualquier cosa puede pasar, de todo se ha visto en el fútbol, lo importante es que supimos reponernos y darle vuelta al marcador, fue un partidazo, no había más allá y ahora festejar con la familia”, agregó.

Con respecto a su padre y al campeonato que le dio, indicó: “Más bien creo que le debo mucho, a él le debo todo en el fútbol, poniendo a Dios primero.

"Por él estoy acá y espero darle muchas alegrías más. Siempre he tenido que jugar con eso (que su papá sea el técnico), desde que debuté acá, hace tres años, he jugado con eso. Pero siento que me ha ayudado mucho, porque si no soy al que más regaña soy uno de a los que más regaña, me tiene donde estoy y me va a ayudar cuando esté más alto”.

Lo logró Randall y ahora le tocará ponerle para la próxima temporada ser de primera. Fotografía José Cordero
Lo logró Randall y ahora le tocará ponerle para la próxima temporada ser de primera. Fotografía José Cordero

Por su parte, Randall padre, que lleva cuatro años al mando de este proyecto, celebró por todo lo alto.

Dijo estar superorgulloso de su hijo. "Soy yo reflejado en él”, afirmó.

“Soy muy exigente con él y a veces me tengo que disculpar porque le exijo más que a los demás, pero creo que eso le va a ayudar a ser mejor persona y futbolista, lo está logrando”, añadió.

Bien jugado

Cuando el árbitro central, Bryan Cruz, pitó el inicio del juego, los de casa tenían clara su misión porque salieron con todo.

Sporting se perdió una gran oportunidad de acomodarse el partido y no sufrir tanto al minuto seis. Jugó rápido en un tiro libre y los golfiteños estaban dormidos, la bola le quedó a Jostin Daly pero pateó mal y aun así iba la pecosa para adentro, pero Henry Cooper la sacó con su trabajo defensivo.

Valderramos tocó bola y la tiró al fondo de las redes. Fotografía José Cordero
Valderramos tocó bola y la tiró al fondo de las redes. Fotografía José Cordero

Esa jugada complicó a los visitantes porque su técnico, Alejandro Larrea, se enojó, reclamó fuertísimo y Cruz no le perdonó nada y lo expulsó.

Eran los mejores momentos de Sporting, pero Puerto Golfito atacó y cuando Daniel Vargas iba entrando al área Josimar Olivero lo barrió y lo botó. Un penal clarísimo.

Diego Serrano fue el encargado del cobro y con un remate fuerte al centro, que engañó por completo a Carlos Méndez, metió el uno por cero.

Todo apuntaba a que el campeonato se iba para la frontera, pero nadie contaba con la astucia de los Row.

Sporting mejoró muchísimo en la segunda parte.

Muy rápido, al 49, cayó el anhelado empate. Rigoberto Jiménez abrió la cancha, desde la izquierda centró Rodrigo Garita y frente al marco, luchando con su marcador y en la primera bola que tocaba, la clavó Jaime Valderramos.

Durante todo el torneo, Randall fue clave para que el planteamiento de su papá funcionara. Fotos Melissa Fernández
Durante todo el torneo, Randall fue clave para que el planteamiento de su papá funcionara. Fotos Melissa Fernández

Se crecieron los de casa, Golfito sacaba agua del bote y se defendía con los once jugadores si era necesario.

Pero al 73 empezó el milagro. Row sacó un centro desde el costado izquierdo y Jostin cabeceó solito para el dos por uno.

Ya por lo menos estaban amarrados los tiempos extras, que terminarían siendo necesarios.

Golfito nunca dio más guerra y mucho menos después de que al 103, Randall cobrara un tiro libre. La bola iba a la olla pero nadie la tocó, picó y se clavó en el marco que defendía Jairo Monge.