Un Cadillac Brougham de 1989 se robó el show hace unas semanas en una exhibición de autos clásicos en las oficinas de Chevrolet, en La Uruca. Más allá de su belleza, su historia es digna de destacar.
La nave es propiedad de don José Rojas Jiménez, un vecino de Barrio San José de Alajuela, quien, con la ayuda de sus hijos, logró ponerla a punto hace cuatro años.
Según Michael Rojas, uno de sus hijos, a pura venta de frutas salió adelante con un proyecto que es todo un orgullo familiar.
La venta de frutas hizo realidad el sueño de don José
“Fue un esfuerzo familiar, el trabajo de muchos años, somos los dueños número tres desde que él salió de la agencia y te puedo decir que ha sido un carro muy chineado, que tiene hasta placa histórica. Fue un proceso muy largo, pero se logró”.
Para toda la familia fue amor a primera vista. Apenas vieron el carro en un anuncio en Puriscal donde lo vendían, fueron a verlo y no dudaron ni un segundo en comprarlo. A don José hasta le brillaron los ojos cuando lo vio, según nos dijo su hijo.
“Yo cuando lo vi me puse a llorar porque sé que es el carro que mi papá quiso tener toda su vida. Fue algo muy sentimental para todos, no son latas o un auto nada más, es un sentimiento, el reflejo de un esfuerzo y de mucho trabajo.
“Hemos vendido miles de kilos de papaya para poder comprar el carro. Mi hermana, Karol Rojas, ha sido un pilar no para la compra, sino para que esté en el nivel que está ahora. Ha sido un esfuerzo de todos”, comentó.
La familia se ha dedicado a la agricultura y ganadería toda su vida; sabe muy bien lo que es ganarse las cosas a puro esfuerzo y con mucho trabajo, en largas jornadas que muestran lo que ha sido su vida.
“Se vendieron muchas papayas, hemos llevado mucho sol, vendido muchas sandías en la feria del agricultor, hemos trabajado muy duro tanto mis padres como mi hermana para lograrlo, por eso decimos que es un auto y esfuerzo familiar”, dijo.
El Cadillac quedó como nuevo y consiguió placa histórica
Lo que es el chuzo está más que claro, pues el asunto no fue solo comprarlo y tenerlo como un ajito, sino que para que pudiera ser vehículo histórico se tuvieron que cumplir muchos trámites, que fueron muy difíciles y que terminaron hace unos seis o siete meses.
“Hace dos años lo overholeó Luis Benítez, quien es un mecánico exclusivo de carros americanos. Quedó con medidas estándar, un trabajo muy limpio y todo quedó original, pues para que tenga esa placa VH, tiene que ser completamente original.
“Se hizo un esfuerzo muy grande para traer hasta los tornillitos más diminutos que dijeran Cadillac. Es muy difícil, el carro pasa por varios juzgamientos, hay mucha burocracia, algunas trabas, es tedioso, pero se puede lograr”, contó.
El carro está al 100 % como el modelo original, lo que lo hace tan singular y difícil de encontrar. Por eso, después de tanto trabajo, está claro que no saldrá de su familia por ninguna circunstancia.
