Luis Raquel Ledezma, exjugador de Alajuelense guarda sentimientos encontrados con el club que marcó buena parte de su carrera. Aunque recuerda con cariño al grupo de futbolistas con el que compartió y los títulos que conquistó, también mantiene una profunda desilusión por el trato económico que asegura que recibió durante su etapa como jugador.
Ledezma fue el primer futbolista costarricense que acudió a los tribunales para reclamar sus garantías laborales, y su caso resurge en medio del proceso que enfrenta el jugador Waylon Francis, contra el Club Sport Herediano por el no pago de vacaciones, aguinaldo y otras garantías laborales.
El exdefensor de 67 años demandó a la Liga en 1991, porque en ese entonces, el cuadro rojinegro le pagaba ¢75.000 por mes, pero la institución solo reportaba ¢13 mil a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).
Dos años antes, el jugador sufrió una lesión en la columna que lo obligó a colgar los tacos, y en 1993, la Sala Segunda de la Corte Suprema de Justicia le dio la razón al jugador y le asignó una indemnización del Instituto Costarricense de Seguros de ¢1.9 millones, luego de que se analizaran sus salarios.
Luis Raquel conversó con La Teja y reveló que tomó esa decisión no solo por su situación personal, sino pensando en los jugadores que vendrían después. El excampeón manudo hoy labora junto con su hermano en un taller.
En busca de justicia
- ¿A qué se dedica actualmente?
Trabajo con un hermano en un taller de enderezado y pintura. Me encargo del manejo de los materiales, de entregarlos de acuerdo a lo que se necesita.
En esto hay que ser muy ordenado, para que los materiales no se echen a perder.
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- ¿Sigue de cerca la realidad de Alajuelense o del fútbol nacional?
Tengo casi 11 meses de no ver partidos ni nada por el estilo; estoy muy desilusionado por la forma en que se puede manejar el fútbol actualmente. No hay vergüenza deportiva, los salarios que tienen y ver lo que hacen en la cancha
Es una decepción a nivel general, el nivel del fútbol de nuestro país ha caído mucho. Hay un estancamiento y no es posible, vemos cómo otros países nos están superando y deberíamos estar mejor.
- ¿Qué fue lo más provechoso que le dejó la carrera de futbolista?
Los recuerdos son muy bonitos: el haber formado parte de un grupo muy unido, lo que logramos a nivel deportivo, el haber sido parte del primer equipo que ganó la Concacaf.
Es un honor formar parte de esa historia y no niego que la gente tiene un cariño muy grande hacia uno como jugador y hacia lo que se ha logrado en la institución.
- Sin embargo, no todas fueron maduras y usted fue el primer futbolista en demandar a un club de la primera división...
Sí claro, porque nosotros lo dimos todo en la cancha y ellos no eran conscientes del esfuerzo que hacíamos y nos pagaban mal. Ahora me pongo a ver cuántas veces hubiéramos sido campeones en los años 80, si hubiéramos tenido mejores condiciones laborales.
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En aquel tiempo yo pedí 1.000 colones de aumento para terminar los estudios de contabilidad y me lo negaron; no me gustaba lo que veía en el equipo, y no sólo por mí.
Decidí demandar por los jugadores que venían. Había que marcar un precedente para que estas cosas no se dieran más, porque son un abuso, y nunca lo acepté y por eso me consideraban un jugador problemático.
- ¿Qué lo motivó a presentar la denuncia?
La situación de varios jugadores que se habían retirado, viví las condiciones paupérrimas en las cuales terminaban y me preocupaba. A nosotros nos pedían entrenar en la mañana y la tarde y en qué momento podía estudiar.
El fútbol es una carrera muy corta y por eso yo quería estudiar, porque buscaba algo para defenderme en el futuro, pero me negaron el aumento y no pude seguir estudiando y nadie se preocupó por mi futuro.
Porque gané tres títulos con Alajuelense y un título de Concacaf, pero con eso no me iba a parar al parque central de Alajuela para que me dieran de comer. Nosotros llenábamos el estadio y éramos importantes en el equipo, entonces nunca entendí por qué la dirigencia no nos apoyó.



