Sergio Alvarado.12 enero
Andrés Sánchez tiene un vehículo que sin duda le rinde y aguanta cualquier tipo de camino. Foto: Diana Méndez
Andrés Sánchez tiene un vehículo que sin duda le rinde y aguanta cualquier tipo de camino. Foto: Diana Méndez

Dicen algunos que naves como los Suzuki Samurái no son ideales para correr, pero son unas máquinas incansables capaces de meterse a cualquier parte, no importa si se trata de un charral, un camino lleno de barro o hecho leña, porque esta nave fijo le aguanta el trote, especialmente como en este caso que viene concentrado con el poder de la famosa serie de animé “Dragon Ball”.

Andrés Sánchez, quien es profesor de Educación Física en Paso Ancho, en Chepe, es el dueño de este chuzo y nos comentó que el gusto está en los detalles por lo que su nave, un Suzuki Samurái del 1986, está lleno de pequeños y curiosos toques que hacen que todo el mundo tenga que ver con la nave cuando la ven pasar.

Las pasiones del dueño de este bravo carro se notan a simple vista, como la bola de la palanca de cambios, la cual es una esfera del dragón de las que aparece en la serie japonesa, una postal es del club de chuzos al que pertenece, otra del Atlético de Madrid, su equipo preferido de fútbol y una estrella que le puso en la puerta que le da un toque similar a las naves militares.

La esfera del dragón es un detalle que le da un toque muy especial y personal. Foto: Diana Méndez.
La esfera del dragón es un detalle que le da un toque muy especial y personal. Foto: Diana Méndez.

“Son muchos detalles por los que este tipo de carros me gustan mucho, la durabilidad es completamente diferente a la de los carros de ahora, que prácticamente son de plástico, en la relación peso fuerza el Suzuki Samurái es el mejor, entonces sumado a las mejoras que uno le hace, es el carro perfecto”, dijo su dueño sacando caja.

Andrés tiene el auto desde hace cuatro años y conseguirlo fue un deseo hecho realidad que tenía desde que era chiquillo, por lo que cuando vio la oportunidad de comparlo se mandó valiente.

“Cuando uno está joven generalmente no tiene tanta plata, pero aún así le compré el stock por completo, ya que no tenía nada. Lo conseguí con un señor en Palmares y en ese momento no tenía Riteve. Mi hermano estudió mecánica en el colegio vocacional, entonces la mayoría de cosas, por no decir todas, se las hicimos en la casa, él básicamente me lo armó", comentó el dueño.

Diferentes tipos de luces para cada ocasión es parte del encanto de este Samurái. Foto: Diana Méndez
Diferentes tipos de luces para cada ocasión es parte del encanto de este Samurái. Foto: Diana Méndez

Desde un inicio, Gabriel, hermano menor de Andrés, agarró una esmeriladora y empezó a cambiar la apariencia del chuzo hasta dejarlo como se ve hoy, por lo que el vehículo se convirtió en un proyecto familiar.

“Cuando compramos el carro venía con ese verde, lo acababan de pintar, entonces aprovechamos para mandar a traer unas postales que son las que vienen en la puerta, que es una estrella, y le da un aspecto militar. El color se lo dejamos porque nos gustó”, explicó Andrés.

La nave le salió en millón y medio de colones y le ha invertido casi tres veces su valor. Prácticamente todo lo tiene nuevo desde la carrocería, el interior. Además, las luces son LED, los bumpers son tubulares y el motor original es de 1.300 cc.

El que pegue contra esta nave sin duda saldrá perdiendo. Foto: Diana Méndez
El que pegue contra esta nave sin duda saldrá perdiendo. Foto: Diana Méndez

Un detalle que para algunos pudiera ser un limitante es un plus para otros, ya que la nave solo tiene dos espacios, por lo que es prácticamente un “espanta suegras”, generalmente los que se montan son los hermanos de Andrés o su novia, María José.

“Para mí el estado del camino es irrelevante, de hecho entre más despedazado esté mejor. Como mi carro solo tiene dos asientos los compas me dicen que conmigo no se puede ir a ningún lado porque esa vara es una moto., pero yo normalmente no monto a nadie, es el típico antisuegras”, detalló.

“Otro motivo por el que no lo cambio es que en un choque yo estoy seguro que a mi carro no le va a pasar nada. Además es supereconómico,ya que con ¢25 mil o ¢27 mil lleno el tanque”.

La nave es solo de dos espacios, pero viajan cómodos y relajados. Foto: Diana Méndez.
La nave es solo de dos espacios, pero viajan cómodos y relajados. Foto: Diana Méndez.

Este fiebrazo de los 4x4 trabaja en un cole en Escazú y cuando llega con la nave generalmente los alumnos se la piropean bastante.

“Tengo un alumno al que entreno de manera personal y es con el que más hablo, antes mi carro hacía un poco de bulla porque tenía escape libre, entonces una vez que llegué en bicicleta me preguntó en que había llegado, le conté y me preguntó: ‘¿y qué hizo el tractor?’, o me preguntan qué hice el Monster Jam o cosas así”, recordó con humor.

Por tantas razones, Andrés tiene claro que no vendería este chuzo por ningún motivo, especialmente porque ya se acostumbró a él y a todas las libertades que le brinda.

Este mataburros mete miedo con solo verlo. Foto: Diana Méndez
Este mataburros mete miedo con solo verlo. Foto: Diana Méndez
¿Es lo mismo un Sistema Inmovilizador que una alarma convencional? 
No, el sistema inmovilizador es un mecanismo directamente relacionado con las unidades de control electrónico. Ña inmovilización del auto se da a través del motor, pero sin realizar ningún corte físico, ya que se hace electrónicamente desde adentro de las unidades. También deja de realizar funciones, por ejemplo, el módulo de control del motor cuando no activa los inyectores, y no los volverá a activar hasta que se solucione el problema,. A diferencia de una alarma que es un elemento activo, el cual corta físicamente algún dispositivo en el auto, como por ejemplo el positivo de contacto o el relevador de la bomba de combustible, algo externo en la instalación del vehículo, por lo que en un eventual corte no es complicado restablecer el funcionamiento.