Barveño está convencido que el carro lo escogió a él al sentir su pasión toyotera

Por: Eduardo Vega 15 agosto

Hace cinco años don Amado Carvajal Núñez encontró un Toyota Supra Turbo de 1987 que tenía seis años guardado en una casa de San Francisco de Dos Ríos.

Lo fue a ver, pero no lo compró a pesar de que los ama; incluso les pasó el santo a 12 posibles compradores más que fueron a verlo, mas no lo compraron. El destino se lo tenía reservado a él.

El Supra estuvo seis años "durmiendo" en una casa de San Francisco de Dos Ríos. Cortesía.

“Como tenía problemas en la caja de cambios y en la batería se jodió de tantos años guardado, no arrancaba, por eso nadie le hizo tiro, ni siquiera yo; sin embargo, un día llamé al dueño y le hice una oferta que me negó de inmediato.

“Después de que pasaron quince días de mi oferta, el dueño me llamó y me dijo que la aceptaba, entonces le llegué un sábado con una grúa y un abogado. Tenía muchas dudas porque ya había tenido cuatro Supra en el pasado y a uno le metí mucho dinero y amor y amargamente tuve que venderlo. Entonces tenía mucha pereza de volver a arrancar de cero… pero pudo más la pasión, el amor por esos toyotas”, nos comentó don Amado, quien es vecino de Barva de Heredia.

El motor esta puras tejas, solo le pusieron la batería y arrancó. Cortesía.

Ese amor por los autos es una muy linda herencia de su tío Héctor Soto, quien siempre que tiene uno lo trata con tanto amor que Amado entendió que lejos de ser solo hierro, esas máquinas de cuatro ruedas tienen hasta sentimientos, tanto así que este Supra fue quien tomó la decisión.

Doce personas no quisieron comprar este chuzo. Cortesía

“Estoy totalmente convencido que ese carro me escogió a mí y no yo a él, ¿cómo puede ser posible que doce personas fueron a verlo y nadie lo compró?, personas que también son amantes de los Supra. Además, ¿cómo puede ser posible que estaba, bien se puede decir, como nuevo?, nada más le arreglé la caja de cambios y un par de cositas en tres días y ya estaba rodando. Estaba deseando que lo pusieran a circular”, reconoció.

De tapicería no hubo que hacerle absolutamente nada. Cortesía.

Este fanático de los carros se considera un gran afortunado, es más, dice que haber encontrado este Supra en perfecto estado es como haber descubierto un unicornio.

Todos los detalles importantes de la nave estaban en muy buen estado. Cortesía.

“Encontré oro puro, porque tiene suspensión doble adelante y atrás, amortiguadores, resortes, rótula de suspensión arriba y abajo, freno de disco en las cuatro ruedas. La suspensión es independiente, barras estabilizadoras adelante y atrás y su diferencial es bloqueado. El motor tiene una cilindrada de 3000 centímetros cúbicos, seis en línea con doble árbol de levas.

No tenía ni un rasguño, la pintura desde le 2015 está en perfectas condiciones. Cortesía.

“Hablamos de una joya porque los Supra son usados para correr y eso desgasta mucho las piezas y como son difíciles de conseguir los van dejando gajearse. Por eso, casi todos los del país, que hay unos 25, están muy golpeados. Como este que yo tengo hay tal vez dos en mejores condiciones, pero nada más”, reconoció.

Ya don Amado ha llevado su Supra por todo el país y asegura que cuando lo anda en la calle le piden fotos de su chuzo. Cortesía

Don Amado tuvo cuatro Supra, a todos tuvo que meterles bastante, eso hace que valore mucho este que compró en el 2015.

Es casi imposible que lo venda porque es un carro muy especial, empezando porque es tan solo el tercer dueño que tiene y está como una pepita. “Se queda en la familia y punto”, aseguró.

Amado Carvajal Núñez encontró un Toyota Supra Turbo de 1987. Cortesía.