Chuzo es un superproyecto familiar

Por: Sergio Alvarado 27 junio
El Regañado se volvió tan conocido que más de uno ya le dice a su dueño de esta manera. Foto: Cortesía.

A muchos fanáticos de las naves 4x4 les encanta juntarse y salir a batir barro para ensuciarse hasta el alma, lo cual no está mal para los que son solteros, pero cuando pasan a la vida seria, más de uno sale regañado por escapársele a la esposa a matar fiebre.

En honor a todos esos valientes que han quedado como palo de perico, después de la jalada de orejas de la doña, es que Roy Jiménez, un vecino de Palmichal de Acosta, bautizó a su Mitsubishi Montero modelo 1986 como “el Regañado”.

El nombre de esta nave se hizo tan popular que el apodo de este comerciante, “Chino”, quedó en segundo plano, ya que ahora muchos le dicen “el Regañado”.

Salir a batir barro los fines de semana con sus amigos del grupo Caraigres de Acosta es uno de los principales pasatiempos del “Chino regañado” claro, siempre y cuando la esposa le dé permiso.

Este chuzo sale exclusivamente para embarrialarse, es el único uso que le da su dueño. Foto: Cortesía.

–¿Cómo consiguieron el carro?

Ese carro lo rescatamos en Tulín de Puriscal hace dos años junto a mi papá y mi hermano. Estaba abandonado desde hace más de un año y con las llantas enterradas en una finca, solo estaba cubierto por un techo con cuatro latas de zinc.

Lo íbamos a llevar arrastrado hasta la casa, pero nos llevamos un juego de llantas, le echamos un poquito de gasolina, le pusimos una batería y con un par de llavazos arrancó. Este carro es muy agradecido, porque recorrió 40 kilómetros y llegó lo más bien hasta Palmichal.

La nave fue resucitada de manera total por los Jiménez. Foto: Cortesía.

–¿Cómo fue la restauración?

Fue un proyecto familiar, ha sido un pasatiempo entre mi papá que siempre le ha gustado lo que es el enderazado y pintura y mi hermano menor, que trabaja conmigo y me ayuda en estas loqueras.

Cuando lo encontramos tenía el techo podrido, lo mecánico ya casi no le servía debido al herrumbre, solo el motor y la caja caminaron bien, estaba hasta sin frenos y hubo que hacerle mucho. Lo pintamos todo y lo cortamos, le pusimos un whinche de doce mil libras adelante y uno de cinco mil atrás, tapizamos los sillones y lo hemos ido personalizando.

Las llantas del Regañado son tamaño 33 especiales para batir barro . Foto: Cortesía.

–¿Cómo aparece el Regañado?

Siempre les dije a unos amigos que cuando armara un carro le iba a poner el Regañado por el montón de regañados que se han dado en este grupo, ya que las esposas no nos dejan salir. Ellos no me creían que le iba a poner así, pero así se fue. En honor a esos hombres que nos los dejan salir al barro.

–¿Qué le dicen del carro cuando lo ven?

A la gente le gusta mucho, los colores del carro son muy llamativos, así como el tamaño. A la gente le llama mucho la atención el nombre, quieren tomarse fotos y estar a la par del carro, verlo por adentro.

Por dentro la nave está bien chaneadita también. Foto: Cortesía.

–¿Lo vendería?

No y eso que yo soy comerciante, porque vendo de todo. Soy comerciante desde los 13 años (ahora tiene 42), pero este carro tiene un significado familiar muy fuerte para mí por lo que no creo que ni estando en la crisis más fuerte lo vaya a vender.

–¿El carro entonces es como un sello familiar?

Correcto, cuando ven el carro me preguntan en dónde lo pinté o en dónde lo corté, así que les digo que en la casa, con mi papá y mi hermano. Es un orgullo tener este carro, por todo lo que le hicimos nosotros.

El motor es 3000 v6, este chuzo necesitaba algo bien potente para la función que se le encomendó. Foto: Cortesía.
¿Cada cuánto tiempo se debe realizar mantenimiento o limpieza a los inyectores?
Lo recomendable es hacerlo cada 20.000 kilómetros. Esto garantizara que el vehículo presente un buen desempeño, tenga menor consumo de combustible y las emisiones sean más limpias, en todo caso no es recomendable utilizar productos en el combustible para este fin, puesto que muchas veces como no se lleva un mantenimiento periódico, esta solución puede resultar peor que el no realizar la limpieza en un taller.