“Amor a primera vista”, así describe Marco Peña su reacción al ver por primera vez su Honda Civic 2011. Fue tanto el flechazo que este joven de 24 años vendió un modelo más reciente que tenía para dejarse el actual.
“Siempre me han gustado los Honda; tuve uno 2015 automático, pero me empecé a meter en el mundo de los carros modificados. Un día vi en Facebook el que ahora es mío y fui hasta Cartago a verlo. Fue amor a primera vista”, relató el vecino de Desamparados.
Contó Marco que le dijo al dueño del que es ahora su auto que iba a vender el de él para comprarlo, ya que tenía una persona interesada.
Un proceso cuesta arriba
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Peña confiesa que el camino no fue sencillo, pues al inicio enfrentó serios problemas mecánicos. Un mal trabajo en el taller dañó la caja del auto, lo que significó gastos extra y frustración. Incluso, su madre le pedía que abandonara el proyecto.
“Por querer ponerle siempre piezas caras y de calidad, a veces tenía que dejarlo guardado mientras reunía el dinero. Comencé transformándolo por fuera con aros, body kit y cola nueva. Como soy fan de la fibra de carbono, empecé a mandar a traer piezas del extranjero o a hacerlas a medida”, aseguró.
El secreto de “La Kmaleon”
El nombre del auto tiene un significado especial relacionado con su motor y su particular estética. El vehículo se llama “La Kmaleon”: la “K” es por su motor K24 y “maleon” por el animal que cambia de color según el entorno.
“Tenía detalles mínimos de pintura, pero no era cualquier blanco: era un blanco tricapa con perla, difícil de igualar. Después de mucho buscar, encontré la perla en Estados Unidos”, acotó Marco.
El inicio de su emprendimiento
Durante el proceso, Marco conoció a Julio Murillo, encargado de la pintura, con quien forjó una amistad que terminó en sociedad comercial. Tras notar lo costoso que resultaba importar piezas de fibra de carbono, decidieron fabricarlas ellos mismos.
“La primera pieza fueron los espejos de La Kmaleon y salieron mejor de lo que esperábamos. Luego, amigos y personas en la calle comenzaron a preguntar dónde las conseguía y así nació CARBO INC, nuestro emprendimiento de skinning en fibra de carbono”, explicó orgulloso.
En medio de toda esta transformación nació su hija, Brianna, a quien espera heredarle algún día el proyecto.
“Hoy deseo que algún día Brianna pueda seguir mis pasos, que sea la heredera de este proyecto o de uno nuevo. Que entienda que detrás de cada pieza hay trabajo, perseverancia y pasión. Que vea en La Kmaleon no solo un carro modificado, sino una historia de lucha y visión”, concluyó.
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