El Var ya llegó a Costa Rica, pero no se trata del Video Assitant Referees que se utiliza en el fútbol, sino de un bar que lleva ese nombre.
Está en Pavas, justamente un kilómetro al oeste de la Embajada de Estados Unidos, sobre la calle principal.
Ahí no suenan los pitos y tampoco hay faltas ni expulsiones. En este lugar se disfruta buena música y unos traguitos, que nunca están de más.
Eirma Vallejos es la propietaria y nos contó que el negocio existe desde hace un año. Lo abrió gracias al apoyo de su padre, don Paulo Vallejos y explica que el nombre no se le ocurrió a ella.
“La idea siempre fue tener el concepto de un sport bar, pero no sabíamos qué nombre ponerle. El abogado que nos ayudó con los trámites fue el que nos dio la idea. Él nos dijo que el tema del VAR estaba de moda y que no había negocios con ese nombre, así que prácticamente de una vez le pusimos así”, explicó.
En el Var le hacen homenaje a su nombre: cuentan con varias cámaras para seguridad y, claro, para captar si algún vivazo quiere pasarse de listo.
“Estamos en una zona segura de Pavas y la gente que viene lo hace en plan de amigos o familiar, además ya conocemos a la mayoría de nuestros clientes”, dijo la dueña.
Piden el VAR
Eirma contó que el curioso nombre les ha dejado muchas anécdotas con quienes los visitan.
“La gente viene mucho a ver partidos, antes del coronavirus, cuando había una jugada dudosa, nos decían en broma que teníamos que poner el VAR”, recordó.
“Otros vacilan cuando van a pagar y, por ejemplo, les decimos que se tomaron diez cervezas, entonces nos dicen que van a pedir el VAR para ver si es cierto que se tomaron esa cantidad o también lo piden cuando compran platos compartidos y quieren saber quién comió más que los demás. Obivamente todo es vacilando”, destacó.
Alitas y música son las especialidades
Parte del éxito que ha tenido este bar es la buena comida. Destacan las alitas, el platillo más pedido.
“Son nuestro fuerte, pero tenemos otras comidas, como chifrijo, quesadillas, burritos, tacos, costillas, nachos y otros más y los precios van desde los mil colones a los tres mil”, contó.
Otro punto que llama la atención de los visitantes es el karaoke. Todos los días a partir de las 5 de la tarde entregan los micrófonos para que la gente se desgalille con las piezas que mejor le salen.
“Antes del coronavirus teníamos concursos de karaoke, pero en este momento está suspendido por un tema de seguridad con nuestros clientes, para evitar algún contagio”, dijo la dueña.
Añadió que ellos son uno de los pocos bares en el país que mantienen la tradición de dar una boquita de cortesía, una linda tradición ya casi perdoda.
“Dependiendo del día damos sopa de pollo, de pescado, olla de carne o arroz con pollo”, explicó.
La dueña explicó que el bar tiene capacidad para cerca de 70 personas, sin embargo, acatando las disposiciones del Ministerio de Salud solo dejan entrar a 15.
Levantando el negocio
Eirma confesó que la vieron fea con la pandemia y cerraron el negocio por 30 días.
Fue hace apenas tres semanas cuando lo reabrieron, según cuenta, y fue difícil, pero tienen la mirada puesta en levantar nuevamente el bar.
Asegura que la reanudación del campeonato los ha ayudado.
“La gente vino a ver el partido de la Liga contra Cartago y el de Saprissa contra Heredia, la gente se sentía bien y eso nos ayudó mucho. Lo único malo es que esos partidos terminaban a las diez de la noche y nosotros teníamos que cerrar a las 9:30 p.m, pero la gente por dicha ha entendido que es por prevención”, comentó.
Si usted desea hacer una reservación puede llamar al 8476-7548.
